| EDITORIAL |
Racismo, Sexismo, Clasismo, Homofobia y Otras Formas de Exclusión:
Relaciones Peligrosas
La existencia humana no es sencilla, y la felicidad suele ser esquiva.
Las raíces del dolor y el sufrimiento humanos están, con una frecuencia
mayor a la aceptable, en las relaciones entre las personas, y que resultan,
de varias maneras, en formas de violencia y exclusión social. Una fuente
importante de esta violencia radica, en gran medida, en la negación de
muchas formas de diversidad humana, y en la estructuración de la vida
de la mayor parte de sociedades actuales en términos de “normalidad” y
“anormalidad”, o de formas privilegiadas y formas subalternas de ser,
sentir, o vivir.
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Nuestros esfuerzos se han dedicado principalmente a la discusión y celebración
de la diversidad en el género y la sexualidad, luchando contra formas
de oponerse a dicha diversidad y privilegiar a algunos/as por sobre los
otros/as. Pero los seres humanos somos diversos en muchos otros sentidos,
y nuestra tendencia a asignar valores a esas diferencias en el contexto
de relaciones de poder genera continuamente situaciones de exclusión.
El color de la piel, la etnia y la cultura han sido una fuente clásica
de discriminación, como lo han sido también la religión, los modelos estéticos,
la capacidad física, la condición de salud, la edad y la clase social.
Ahora bien, es clave dar cuenta de dos fenómenos no necesariamente obvios:
Primero, las características que generan estas formas de exclusión se
suelen dar de forma coincidente en las personas, de modo que la exclusión
se potencia, aunque con particularidades según espacios y circunstancias.
Así, una mujer negra sufrirá exclusión por ser mujer y por ser
negra. Un hombre gay pobre será excluido por ser gay y por ser pobre.
Una mujer discapacitada en la tercera edad será discriminada también por
cuestiones de género, capacidad física y edad. Y las limitaciones resultantes
de esta discriminación hacia una persona se añaden unas a otras, potenciándose
y haciendo cada vez más difícil la situación de la persona discriminada.
Por ello, no sirve de mucho eliminar una forma de discriminación si las
demás no son también eliminadas. Es el principio de discriminación de
unas personas hacia otras el que debe ser combatido.
Segundo, dentro de las comunidades de personas excluidas por alguna de
estas condiciones se suele dar también discriminación por razón de otras
condiciones. Las mujeres de clase acomodada pueden discriminar a las mujeres
de menores recursos; los hombres y mujeres homosexuales jóvenes pueden
discriminar a los de mayor edad o de menor capacidad adquisitiva, y así
sucesivamente. Por ello, como plantea bien uno de los artículos de esta
entrega del boletín, la lucha contra una forma de discriminación por parte
de una minoría discriminada no debe invisibilizar otras formas de discriminación,
aunque ciertas alianzas políticas específicas la dejen temporalmente a
un lado; por el contrario, las comunidades minoritarias agrupadas en torno
de un tema deben emprender una lucha real contra otras formas de discriminación
que puedan ocurrir en su interior. Así, las organizaciones de mujeres
deben luchar contra la homofobia; o las organizaciones de minorías sexuales
deben luchar contra la discriminación a las personas viviendo con VIH.
Si no lo hacen, sus luchas serán menos auténticas y la raíz de sus problemas,
la discriminación, quedará incólume.
En este número del boletín presentamos tres artículos de interés. Oscar
Ugarteche y Jorge Bracamonte, de Perú, nos entregan un lúcido análisis
sobre el complejo panorama que presenta para la consolidación de los derechos
sexuales el resurgimiento del fundamentalismo y la intolerancia, en lo
que llaman una “restauración conservadora” a escala global. Se consolida
la exclusión de las personas históricamente postergadas, y en muchos países
de América Latina se observa, entre los políticos, un preocupante silencio,
e incluso aliados insospechados. Osmundo Pinho, por su parte, nos
ofrece ideas claves de su investigación sobre la articulación de subalternidades
masculinas, abordando la relación entre sexualidad, color/raza y clase
social, buscando así explicaciones para la estructuración de las comunidades
sexuales en torno de la violencia, tanto en sus dimensiones internas como
en su relación con otros actores. Finalmente, Suely Carvalho, partera
tradicional y activista por los derechos sexuales, nos presenta su perspectiva
respecto de la coalescencia de estas varias formas de exclusión social.
Su visión de la exclusión de perspectivas no occidentales de la sexualidad
y la reproducción, exclusión que se añade a las producidas por clase o
color de la piel, refleja sin duda muchos años de trabajo y una reflexión
profunda acerca de las omnipresentes desigualdades.
Expresiones: Jeff Koons y una Antología Homoerótica
En Expresiones tenemos esta vez una muestra del trabajo del polémico artista
Jeff Koons, quien explotó la banalidad de la sociedad de consumo, convirtiendo
sus íconos en productos artísticos. Su proyecto más audaz, Made in
Heaven, que contó como protagonistas con el mismo y con su esposa,
la célebre Cicciolina, se apropió de la estética pornográfica para
profundizar en este diálogo con la cultura popular.
Adicionalmente, presentamos una selección de imágenes de una Antología
del Homoerotismo en el Arte Norteamericano, preparada por Jonathan Weinberg,
y publicada en Male Desire (publicada en 2004 por la Casa Harry
Abrams, Inc.). Como dice el autor, la publicación recoge trabajos producidos
entre fines del siglo XIX, cuando los mismos términos “homosexual” y “heterosexual”
eran acuñados, y el momento actual, cuando el mismo concepto de una división
sexual entre gay y straight parece limitante.
Sobre Pánicos Morales, Marchas del Orgullo y Agendas Pendientes
Entre el 21 y 24 de Junio se celebró en San Francisco, EE.UU., la V Conferencia
de la Asociación Internacional para el Estudio de la Sexualidad y la Cultura
en la Sociedad (IASSCS), centrada esta vez en el tema de Derechos Sexuales
y Pánicos Morales. Por primera vez se observó una concurrencia significativa
de personas de la región, y dos latinoamericanos fueron designados como
presidente y vice-presidenta. La próxima reunión, a mediados de 2007,
se realizará en Lima.
De otro lado, los meses de junio y julio han marcado, según la tradición
creada en torno a Stonewall, la realización de marchas por el orgullo
GLBT en muchas ciudades del mundo, incluyendo algunas de América Latina.
Nuevamente, la mayor marcha del mundo se llevó a cabo en São Paulo, Brasil.
En algunos países sudamericanos (por ejemplo Chile y Argentina) se ha
tenido la atinada idea de reprogramar estas marchas en primavera. En Perú
se realizó una exitosa movilización que, superando fricciones iniciales
entre partes del movimiento, estableció un paso importante hacia una progresiva
articulación de esfuerzos por el avance en la promoción de los derechos
humanos de las comunidades LGBT.
La noticia más importante de las últimas semanas, sin embargo, fue la
aprobación en España y Canadá de leyes que permiten uniones homosexuales
con el mismo status de las uniones heterosexuales. La ley española, particularmente
relevante para América Latina por los grandes vínculos culturales y posible
influencia en los parlamentos de la región, es enormemente significativa,
y fue promulgada en medio de un emotivo discurso del Presidente del Gobierno
Español, José Luis García Zapatero. Las reacciones de la iglesia católica
y los grupos conservadores no se hicieron esperar, potenciando un debate
cuyas dimensiones positivas es necesario consolidar.
Carlos Fernando Cáceres
Coordinador
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