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Generalmente la razón niega los dogmas, pues propone
que las verdades son temporales, y siempre deben estar abiertas a discusión
sobre la base de evidencias a favor o en contra. En cambio, un campo clásico
para los dogmas es el de las religiones. Basadas en la fe (aunque elaborada
bajo un discurso que intenta ser racional) las religiones establecen dogmas que
no son sometibles al escrutinio racional, y que en teoría constituyen los fundamentos
de dicho credo. La aceptación de los dogmas se sustenta
no en su verdad racional, sino en su condición de necesaria para la
pertenencia simbólica a una religión; así, cuestionar un dogma deviene en
herejía, incompatible con la pertenencia a una comunidad religiosa.
En los últimos años se ha acuñado el término
“fundamentalismo” para referirse sobre todo a posturas dentro de algunas
religiones (aunque no restringidas sólo a éstas) que, con base en dogmas de
dichas religiones, proponen normas morales para las sociedades en su conjunto.
Aunque uno de los principios de los Estados modernos es la de una separación
clara entre éstos y las religiones, los fundamentalismos ejercen una ‘cruzada’
(política, mediática) para desdibujar esta separación e imponer la idea de que
lo ‘bueno’ es el principio religioso que defienden.
Sin embargo, en un mundo crecientemente globalizado,
las comunidades culturalmente homogéneas (usualmente identificadas con una
religión en particular) vienen desapareciendo. Dentro de una sociedad en
particular no sólo coexisten varias religiones, sino que son cada vez más
numerosos los no creyentes. Y el desarrollo del discurso sobre derechos humanos
ha establecido también de modo sólido la libertad de credos, la que incluye,
obviamente, la libertad de no tener un credo. Un Estado moderno tiene, por
definición, que ser aconfesional. Apuesta, en cambio, por la razón y por una
adscripción a discursos racionales (como el jurídico y el científico), y asume
sus avances. Como ninguno de los dos discursos puede aceptar dogmas, con
frecuencia se enfrenta a las incertidumbres que persisten sobre muchos campos
del entendimiento humano, y también tolera puntos de vista discrepantes.
Frente a estas incertidumbres, y las debilidades que
generan, el surgimiento de ideologías morales derivadas de fundamentalismos
religiosos plantea el riesgo de ‘iluminación’ y la imposición, no basada en el
debate jurídico o científico, de normas a ser aplicadas a todas y todos. Así
como el ‘tribunal del santo oficio’ pudo decretar la muerte de innumerables
vidas humanas en nombre de la fe, formas modernas de imposición de verdades
fundamentales pueden ganar terreno en nuestras sociedades que, supuestamente,
habían abrazado la razón y el diálogo como principios.
Debe decirse, sin embargo, que la tentación del
fundamentalismo no se reduce a las religiones. Otros movimientos fanáticos han
abdicado al mandato racional y han intentado imponer perspectivas específicas
por ejemplo, el apartheid sudafricano, el nacional-socialismo europeo, el
senderismo en Perú. En algunos casos, la cerrazón de una tendencia adquiere
ribetes de fanatismo (piénsese en lo que ocurre con debates económicos entre
liberales y no liberales; o en el debate sobre migraciones y seguridad global).
El fundamentalismo es un riesgo que deriva de la falta de disposición al
diálogo, a la escucha de otras posturas. Sólo si quienes se precian de ser ciudadanos
y ciudadanas demócratas aseguran la existencia de espacios de diálogo verdadero,
por más convencidas y convencidos que estén de la verdad de sus ideas,
contribuirán realmente al debilitamiento de los fundamentalismos.
Esta edición del boletín incluye textos de gran
interés. La brasileña Sonia Corrêa, de ABIA, nos plantea una lectura de la
historia y formas de fundamentalismo en América Latina, y no deja de mencionar
las tentaciones de esta forma de negar el diálogo en terrenos como el del
mercado. La argentina Martha Alanis, de Católicas por el Derecho a Decidir,
añade su mirada a este nuevo contexto regional de redes de acción política
basadas en verdades religiosas fundamentales. La peruana Adalid Rojas, quien
obtuvo el segundo puesto en el Concurso de Ensayos Jurídicos sobre Estado Laico
(organizado por CLADEM en 2004) escribe sobre las contradicciones planteadas
por la modernización del Estado Peruano (con argumentos válidos para otros
países de la región) que adopta un discurso jurídico y científico y, en la
práctica, no abandona principios de sujeción confesional. Finalmente, los
académicos norteamericanos John Santelli y Mary Ott discuten extensamente las
implicancias de las políticas pro-abstinencia para los adolescentes
predominantes en la administración de Bush.
Cambios
en nuestro Sitio Web, y Pierre et Gilles en Expresiones
Como
verán al entrar a nuestro sitio web, estamos presentando un cambio importante
de la estructura de www.ciudadaniasexual.org,
que permite una visualización más directa de todos los recursos del sitio.
Esperamos sus comentarios; confiamos, en todo caso, en que esta nueva
presentación será no sólo más fresca sino también más útil.
Además,
en esta edición de
Expresiones presentamos una Exposición de trabajos de Pierre y Gilles. Pierre et Gilles son una pareja de artistas franceses que
trabajan juntos desde fines de los años setenta. Ellos crean retratos de
celebridades y personajes anónimos en fotografías que luego son pintadas a
mano creando atmósferas que van mas allá de la realidad, con una sensibilidad
y estética muy particular, tan sensuales como perversas, tan inocentes
como transgresoras, tan asexuadas como sexy.
Marchas
regionales del ‘Orgullo LGBT’; Cambios Políticos
Finalmente,
mencionaríamos que se ha dado en varios países de la región una nueva edición
de Marchas del Orgullo LGBT. Según los informes aparecidos en varios medios
virtuales, las dimensiones de estas manifestaciones regionales continúan
creciendo, y cada vez adquieren una dimensión menos circunscrita a grupos
establecidos y más capaz de atraer no sólo a personas no participantes del
activismo, sino también a ‘amigos y simpatizantes’.
En
Perú, además de la exitosa marcha del orgullo LGBT realizada el 1° de julio, el
30 de mayo se había realizado con éxito una marcha-vigilia en conmemoración de
las personas LGBT desaparecidas durante la época de la violencia política en el
Perú. Esta actividad, bajo el lema “La Homofobia mata” coordinada por el
Proyecto Experiencia (parte de Ciudadanía Sexual, con el apoyo de HIVOS) se
desarrolló con la participación de numerosas agrupaciones de la comunidad LGBT,
además de Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos.
Cerramos
esta nota mencionando la reciente definición electoral en el Perú, aunque hay
procesos en marcha en otros países de la región. Esperamos que los cambios
políticos traigan mejores perspectivas para el trabajo en sexualidades, salud y
derechos humanos.
Carlos F. Cáceres
Coordinador
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