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Nº4 Año 1 |
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EDITORIAL
SEXUALIDADES DIVERSAS, ORGULLO Y CIUDADANÍA SEXUAL: PROMISORIOS
AVANCES Y NUEVOS RETOS
Una de las contribuciones más importantes de las ciencias sociales de
fines del siglo XX al entendimiento de la sexualidad, y a las luchas por el
reconocimiento de nuevas nociones de derechos en la esfera personal, se refiere
justamente a la ruptura con el modelo de una “normalidad sexual”
de carácter heterosexual y reproductivo, supuestamente dictada por “la
naturaleza”. En su lugar, en cambio, se vino a instalar la visión
de una sexualidad plena de posibilidades, caracterizadas por su fluidez y diversidad,
de las cuales en el curso de la historia algunas se habían establecido
como “normales” y otras como “perversas”. A esta visión
de lo sexual no como un conjunto de fenómenos fijos y naturales, sino
como discursos cambiantes en el curso de la historia, corresponde el concepto
de una sexualidad socialmente construida.
Esta visión teórica de la sexualidad tiene una contraparte en
el mundo “real”, la cual cambia también con el tiempo. Tradicionalmente
han existido personas con formas diferentes de vivir su sexualidad, pero en
las épocas de mayor presión por un modelo fijo de sexualidad tendieron
a vivirlas en espacios y subculturas clandestinos. Hacia fines del siglo XX,
en cambio, se ha ido gestando un notable movimiento de política sexual
que planteó primero el reconocimiento de las identidades (y las personas)
gay y lésbicas, y que luego se amplificó a otras como las bisexuales,
las transexuales, las transgenéricas, e inclusive las queer, fuera de
variantes locales. Aunque estas categorías (a veces agrupadas en siglas
tales como GLBT, GLBTT ó GLBTQ) no son mutuamente excluyentes ni significan
lo mismo para todos los que las utilizan, reflejan una voluntad de visibilidad
política que apunta progresivamente al reconocimiento de derechos y al
ejercicio de ciudadanía (ciudadanía sexual).
En la cultura globalizada de referente occidental, estas luchas suelen conmemorar,
hacia mediados de cada año, con varios modelos de marchas y festivales
por el “orgullo GLBTT” (antes “orgullo gay”) los episodios
de Stonewall, un bar gay neoyorquino cuyos parroquianos, en junio de 1969, al
rebelarse contra los abusos policiales, dieron inicio a una fase abierta, orgullosa
y cada vez más masiva del movimiento homosexual de occidente. Estas celebraciones
han estado presentes en los últimos dos meses en diversas ciudades de
América Latina, y casi de modo general presentaron un crecimiento frente
a sus versiones previas.
Promisorios avances y nuevos retos. Casi paralelamente, escuchamos
tres buenas noticias para la causa de la diversidad y la ciudadanía sexual:
Primero, hacia junio, pudimos leer que la Corte Suprema de Estados Unidos, en
un fallo no unánime, pero holgado, definió como inconstitucionales
las leyes de penalización de la “sodomía” que aún
persistían en varios Estados de la Unión. Segundo, en ese mismo
país, la Iglesia Anglicana decide nombrar a un obispo abiertamente homosexual
en una decisión sin precedentes, asumiendo posibles costos políticos
en la unidad de dicha iglesia. Tercero, en nuestra región, la primera
pareja de dos personas del mismo sexo tiene una ceremonia de unión civil
en Buenos Aires, con base en la norma aprobada hace unos meses en dicha ciudad
argentina.
Los nuevos retos, de otro lado, vienen de los actores tradicionalmente conservadores,
liderados, lamentablemente (por la cantidad de fieles que discrepan de esta
posición) de la jerarquía vaticana y los sectores de extrema derecha
de la Iglesia Católica. Esta Iglesia, a partir de un documento de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, firmado por el propio Papa, acaba
de instar a los políticos católicos de todo el mundo a asumir
una actitud diligente de oposición activa a toda iniciativa por la legalización
de las uniones entre personas del mismo sexo. Es deplorable que esta Iglesia
dedique tantos esfuerzos a impedir cambios que muchos ven como progresos en
cuestiones de sexualidad y salud sexual, y no evidencie esfuerzos similares
para enfrentar las guerras, el hambre, la enfermedad y la pobreza en el mundo.
Los artículos. Esta edición del boletín
incluye cinco artículos de gran interés, que muestran dimensiones
variadas de la actualidad política en cuanto a la experiencia GLBT en
la región. Abordan cuestiones tales como la identidad y el manejo del
closet (Kique Bossio), las especificidades de género de la experiencia
lésbica (Violeta Barrientos), las controversias médicas y legales
derivadas de la cirugía para cambio de sexo (Elizabeth Zambrano), un
enfoque de derechos humanos del trabajo sexual (Mirtha Grande), y una mirada
a la performance transformista como una forma de activismo cultural en el campo
de los discursos sobre género y sexualidad (David Aruquipa).
AVANCES DE NUESTRO PROYECTO: INICIO DE INVESTIGACIONES, AJUSTES EN LA
PRESENTACIÓN DEL FORO DE DISCUSIÓN, PREPARACIÓN DE PUBLICACIÓN,
FINANCIAMIENTO DE SEGUNDA FASE
En el marco de nuestro proyecto, la interacción con las comunidades regionales
continúa con una intensidad que resulta grata. Las propuestas ganadoras
del concurso de investigación han comenzado a ser ejecutadas. Oportunamente
les anunciamos también sobre ajustes técnicos en nuestra sección
Foro de Discusión, para hacerla más amigable. Estamos organizando
el proceso editorial de la publicación que incluirá las presentaciones
realizadas en nuestra reunión regional.
Y tuvimos la gran satisfacción de recibir, por parte de la Fundación
Ford, la promesa de una donación de continuación de este proyecto
para una segunda fase, a partir de octubre próximo, y por 30 meses. Ello
nos alegra mucho porque nos permitirá consolidar este trabajo de articulación
regional que iniciamos, hacia el exterior, prácticamente en enero de
este año (pues comenzamos actividades en agosto de 2002). Queremos agradecer
de manera especial a Gaby Oré, Oficial del Salud Reproductiva y Desarrollo
Humano de Oficina para el Area Andina y Cono Sur de la Fundación Ford,
por su confianza y compromiso.
Carlos F. Cáceres
Coordinador