ARTICULOS
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ENTREVISTAS |
Artículos
- Latinoamérica
: "Las limitaciones de la democracia frenan los avances en salud
y derechos".
Por Timothy Frasca |
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- Estar
o no estar, esa es la cuestión: Advocacy y derechos
Por Mónica Rosenfeld
- Acortando
brechas entre la investigación y la formulación de políticas.
Por Alicia Quintana
Entrevistas
- Interrelaçãoes
entre advocacy e academia.
Entrevista a María Luiza Heilborn (Brasil)
- Coordinación
SIDA de la Ciudad de Buenos Aires:
Experiencia inédita de abordaje desde la diversidad sexual y
las políticas de prevención del VIH/ SIDA .
Entrevista a Victoria Barreda (Bs Aires–Argentina)
- “No
todo es advocacy”
Entrevista a Lucy Garrido (Uruguay)
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Artículos
Latinoamérica:
"Las limitaciones de la democracia frenan los avances en salud y
derechos".*
Por Timothy Frasca
Aunque el panorama es contradictorio e inconsistente, la región
latinoamericana está logrando al menos defender los derechos sexuales
y reproductivos, a pesar de las severas inequidades económicas,
inestabilidad política y el peso de una fuerte jerarquía
católica activista. Encuestas de opinión pública
indican consistentemente que sobre estos asuntos las personas del continente
toman distancia de sus propios líderes eclesiásticos y gobernantes
recalcitrantes; consistentemente, mayorías decisivas favorecen
el completo acceso al control de la natalidad, educación sexual
y aborto sin riesgo en ciertas circunstancias.
Pero Latinoamérica está aún recuperándose
de décadas de brutales dictaduras durante los años 70 y
80 las cuales golpearon a la organización social y socavaron la
capacidad de estas mayorías para hacer valer sus posiciones y deseos.
El permanente “déficit democrático” impide la
provisión de servicios adecuados en una variedad de formas, desde
el arresto y encarcelación de mujeres que interrumpen sus embarazos
en Chile hasta la intimidación de los médicos en Centroamérica
o el extraño intento judicial en Argentina para echar por tierra
el control de la natalidad con tan sólo una firma.
Algunas veces los intentos conservadores para dar marcha a atrás
a décadas de progreso, han alcanzado extremos absurdos, tal como
el anuncio en mayo del 2003 por el ministro de salud del Perú,
de que cada “persona concebida” debía ser ahora identificada
y registrada. Más escalofriante fue el enredo que se armó
para prevenir que una víctima de violación de 9 años
de edad en Nicaragua reciba un aborto legal, enredo que pasó por
encima de las leyes de dos países involucrados en la situación.
La hostilidad provocada por tales incidentes a menudo despierta a la población
local sobre la realidad de la salud sexual y reproductiva y las falencias
de sus gobernantes en defender los intereses ciudadanos. Pero en general
en la región, las partes batallan cada una hacia un empate al nivel
legislativo y ningún lado puede alterar mayormente el estatus quo.
Por otro lado, los avances legislativos son pocos y lejanos entre parlamentarios
que permanecen nerviosos y permeables a represalias de los bien financiados
grupos conservadores.
En muchos países, la jerarquía católica ejerce gran
influencia por su otrora defensa de los derechos humanos contra la tortura
y la desaparición durante los días siniestros de dictadura
o por su permanente papel de mediación en disputas políticas.
La inestabilidad en Bolivia y Perú, la guerra en Colombia y el
desastre económico de 2002 en Argentina, empujaron a los obispos
católicos hacia el vacío de poder, como negociadores políticos
y proveedores de servicios de emergencia social. Esta influencia se torna
valiosa en las batallas subsiguientes sobre sexualidad y reproducción.
Por su parte, aquellos defensores de los derechos sexuales y reproductivos,
a menudo logran victorias parciales al nivel local o provincial o impulsando
la aplicación efectiva de leyes ya existentes. Para aprovechar
de estas similitudes que encara la región completa, algunas organizaciones
coordinan acciones sobre ciertas fechas conmemorativas y un grupo con
base en Perú ha lanzado una campaña para una Convención
Regional para los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos.
Aborto
No es de sorprenderse que el principal tema de conflicto en la región
sea el aborto. Un estimado 20% de todos los embarazos terminan en aborto
en Latinoamérica, elevándose a un tercio en Chile donde
el aborto es prohibido bajo cualquier circunstancia. Aunque casi todos
los países de la región permiten el procedimiento en algunos
casos, muchos ocurren en condiciones lamentables. Además, los servicios
de anticoncepción son aún tan inadecuados que las tasas
de embarazos adolescentes no deseados están elevándose en
toda la región.
Probablemente el desarrollo más significativo de la década
en Latinoamérica en esta materia, es la posibilidad de que el Congreso
Nacional de Uruguay, un país con una larga tradición laica,
decidiera quitar todas las penalidades criminales para los abortos realizados
hasta las 12 semanas. De acuerdo con la ginecóloga y miembro de
Católicas para el Derecho a Decidir de Uruguay, Cristina Grela,
las recientes muertes de más de 20 mujeres en el Hospital Materno
de Montevideo incentivaron a los médicos a la acción, luego
de acalorados debates sobre el asunto en la última campaña
presidencial. Se armó una coalición de académicos,
gremios, grupos de la sociedad civil e iglesias protestantes para apoyar
el proyecto de ley, mientras algunos evangélicos se unieron a la
jerarquía católica en oposición. Como era de esperar,
el asunto atravesó fronteras partidarias, apareciendo tanto colaboradores
como adversarios entre partidos conservadores y de izquierda.
Según Lucy Garrido del magazine Cotidiano Mujer, “La población
uruguaya responde al argumento de que éste es un problema de salud
pública y de democracia. Tenemos una mentalidad pluralista y tenemos
orgullo en nuestro moderno sistema de salud; es vergonzoso que las mujeres
en los confines del país estén aún muriendo a consecuencia
del aborto”.
En México, una intentona de los conservadores incentivó
un importante avance sobre el aborto en la ciudad capital, la cual tiene
su propia legislatura bajo el sistema federal del país. Después
de la histórica victoria en el 2000 del candidato presidencial
Vicente Fox del Partido de Acción Nacional (PAN), autoridades del
PAN en el tradicional estado de Guanajuato buscaron derogar una ley que
permitía el aborto en casos de violación. Según Pilar
Sánchez, de Católicas por el Derecho a Decidir de México,
numerosos subterfugios también fueron aplicados para bloquear el
acceso al aborto a través de los juzgados y demoras administrativas.
Al mismo tiempo, casos notorios captaron la atención pública,
incluyendo las negativas de aborto para una joven víctima de violación
en Tijuana y una trabajadora del hogar con capacidad mental limitada embarazada
por su empleador. Eventualmente, “el tiro de la ofensiva conservadora
salió por la culata”: el opositor Partido Revolucionario
Democrático (PRD) cambió su posición y apoyó
una medida de liberalización en la asamblea legislativa de la ciudad
de México. Violación o amenaza para la vida de la mujer
son ahora motivos válidos para el aborto en la capital de la nación.
En América Central, la primera mitad del 2003 estuvo dominada por
otro incidente relativo al aborto, el desconcertante caso de “Rosa”,
violada a los 9 años de edad. Su familia fue acosada y atacada
por tratar de ayudarla a terminar con el resultante embarazo. Trabajadores
sociales en Costa Rica, donde los padres analfabetos estaba viviendo,
mostraron a la niña con ropas de bebé y la foto en ultrasonido
del feto, mientras circulaban rumores de que el padre de Rosa, quien apoyó
la decisión de abortar, era en efecto el violador. (Un trabajador
de una granja local que no es pariente, ha sido arrestado en el caso).
La salida de la familia de Costa Rica fue también dificultada,
haciendo el eventual aborto más y más difícil.
El caso ilustra cómo las autoridades oficiales en Latinoamérica
son fácilmente influenciadas por los conservadores, mientras que
la opinión pública tiende a simpatizar con las decisiones
de aquellas personas más directamente involucradas. Un panel de
médicos designados por el gobierno en Nicaragua llegó a
la inexplicable conclusión de que el embarazo de Rosa y el eventual
aborto eran igualmente peligrosos para su salud y por ende se le negaba
este servicio. Entonces las organizaciones de mujeres obtuvieron tratamiento
privado y refugio para ella, frente a un furioso ataque publicitario.
Como resultado de la penosa situación que atravesó Rosa,
relata Ana María Pizarro de la organización Sí Mujer
en Managua, el país ahora está consciente de la legalidad
del aborto en Nicaragua y de las enormes dificultades involucradas en
su obtención. “Fue portada de los diarios por tres semanas”
dijo ella, “incluso en programas deportivos para hombres, programas
de cocina, en todos lados”. Ya los médicos no pueden más
pretender que el procedimiento sea ilegal, mientras hacen dinero practicando
abortos “clandestinos”, añadió. Las dos ministras
involucradas en el caso ya han sido destituidas.
En Brasil, intentos para ampliar el acceso al aborto a través de
la legislatura nacional, han sido obstaculizados mientras que iniciativas
al nivel local y estatal para respetar leyes existentes —que permiten
el aborto en condiciones de violación y amenaza de vida—
han prosperado. Una estrategia clave es el uso de regulaciones administrativas
para fortalecer el acceso al aborto como parte de la garantía del
cuidado de la salud “universal y libre” perfilado en la constitución.
De acuerdo con Sonia Correa del DAWN (Alternativas de Desarrollo con Mujeres
para una Nueva Era), las instituciones de salud pública a menudo
ofrecen los servicios de aborto a través de programas que protegen
a las mujeres de la violencia sexual. El advocacy ha tenido éxito
en aproximadamente un tercio de las clínicas públicas y
hospitales a lo largo del país, donde el servicio ahora está
disponible. No obstante, dice, la falta de una ley nacional es una limitante
y ahora los conservadores están presionando para regresar por la
ruta administrativa.
Los países andinos con gran población indígena son
los más afectados por la reimposición de la llamada “regla
de mordaza” del 2001 por el presidente George W. Bush, la cual prohibió
a organizaciones que recibieran fondos de la cooperación estadounidense,
proveer abortos, derivar a clientes a otros servicios por este motivo,
o aún referirse al tema. En Bolivia, según Jimmy Tellería,
director del Centro de Investigación Social, Tecnología
Apropiada y Capacitación (CISTAC), el 85% de los grupos activos
en salud reproductiva, dependen de dineros provenientes de los Estados
Unidos. Como resultado, el jefe de la oficina local de la USAID, actúa
como una suerte de procónsul romano, revisando y aprobando cualquier
material impreso producido por dichas entidades.
Una anomalía en el panorama regional es Chile, uno de los pocos
países en Latinoamérica donde el aborto es aún tan
tabú que el tema ni siquiera sale al debate. La saliente dictadura
del General Augusto Pinochet penalizó nuevamente el aborto terapéutico
como su último acto oficial en el año 1990. Un reciente
caso involucró a una mujer con un feto no viable, forzada a dar
a luz al infante y ser testigo de su muerte, mientras un sacerdote ofrecía
su bendición.
Otros temas
Algunos países están logrando avances sobre otros temas
de salud reproductiva y sexual. Por ejemplo, a pesar de la desastrosa
crisis económica de 2001 que echó a la calle al menos un
cuarto de la fuerza de trabajo de Argentina, en octubre de 2002 la legislatura
del país dio paso a un comprensivo programa nacional de salud sexual
y paternidad responsable, un signo que la socióloga María
Alicia Gutiérrez del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES),
llama una “situación profundamente paradójica”.
Por primera vez, los principales partidos del país coincidieron
en una ley nacional para promover el uso del condón y otorgar autonomía
sobre asuntos de salud sexual en adolescentes mayores de 13 años.
Pero a pesar del importante avance legal, la asignación presupuestal
con el cual se llevan a cabo los programas autorizados es a menudo escasa.
Un episodio particularmente extraño ocurrió en Córdoba,
la segunda ciudad de Argentina, donde una fundación integrista
convenció a una jueza local para prohibir anticonceptivos basados
en estrógenos y el DIU por todo Argentina, forzando a la jerarquía
católica local a tomar una prudente distancia. El ministro de salud
de Argentina llamó la acción “absurda” y “terrorismo
en la salud pública”.
A pesar de esta aberración, Coca Trillini de Católicas por
el Derecho a Decidir-Buenos Aires, dice que la atmósfera política
actual es “generalmente favorable”, pues las autoridades tienen
que trabajar duro para recuperar la confianza popular después de
los recientes hecatombes. “Ellos están atentos a las demandas
y tratan de balancear posiciones extremas”, dice, notando que la
saliente primera dama respaldó públicamente la nueva ley
de salud reproductiva.
Por su parte, organizaciones civiles chilenas lograron revertir un ataque
legal en contra de la anticoncepción de emergencia (AE) en 2002,
descubriendo la sensibilidad de las cortes locales a la opinión
pública. Los conservadores entablaron y ganaron un juicio para
prohibir la venta de un producto de AE por considerarlo “abortivo”,
pero bajo la jurisprudencia chilena, tales decisiones no establecen precedentes.
Antes de que el ministro de salud autorice un segundo y similar producto
para la venta, médicos, académicos, científicos,
grupos de mujeres y la poderosa logia masónica se movilizaron para
encabezar el abrumador apoyo mayoritario que la AE gozaba en el país.
Los esfuerzos fueron exitosos y en un segundo fallo la corte suprema del
país dio marcha atrás.
Activismo en la Iglesia
La intervención religiosa toma distintas formas en estas situaciones.
En Argentina, la caridad católica está salvando a muchos
residentes de la indigencia total y la jerarquía ha criticado las
políticas económicas que llevaron al país a la ruina
actual. Según Gutiérrez, la ayuda caritativa genera una
enorme simpatía a través de las extensas redes sociales
de la Iglesia Católica, especialmente entre las mujeres pobres.
“No se puede pelear por los derechos reproductivos sin una simultánea
pelea por la sobrevivencia”, dice. “Tenemos que combinar salud,
educación, placer y tolerancia como derechos colectivos, no sólo
como algo personal”.
La inestabilidad política también refuerza el rol de la
jerarquía católica en Bolivia, dice Teresa Lanza de Católicas
por el Derecho a Decidir -La Paz, donde la mediación de los obispos
es rápidamente solicitada durante las recurrentes crisis de gobernabilidad.
“Los obispos llaman a un nuevo diálogo y retornan al escenario
central”, dice Lanza. “Ganan credibilidad y están por
encima de la crítica” cuando intervienen en temas de derechos
reproductivos y sexuales.
En México, la reacción sobre la liberalización del
aborto en la capital no tardó en llegar. Según Sánchez,
los políticos aún tienen miedo de las influencias financieras
de los conservadores y el único partido que impulsó sin
ambigüedad los derechos al aborto, México Posible, rápidamente
sintió el peso de la reacción. Anticipándose a las
elecciones legislativas, cuatro obispos publicaron un llamado “Diez
Mandamientos” electoral, para guiar a los votantes católicos,
acercándose al límite legal de la estricta separación
entre el Estado y la iglesia en México. Aunque los “Mandamientos”
no indicaron explícitamente al partido en las pautas del voto,
México Posible demandó a los obispos y tuvo el apoyo del
PRD.
En el Perú los representantes de la línea dura del catolicismo
han ocupado importantes posiciones en el gobierno, mientras que el país
trata de restaurar las instituciones democráticas minadas por la
dictadura de Alberto Fujimori. En mayo 2003, el ministro de salud Fernando
Carbone propuso modificar una regulación interna para no sólo
“proteger la vida del no nacido” sino también “oficializar
un registro de todos los concebidos como sujetos de derechos constitucionales”.
A pesar de lo absurdo de esta propuesta, la situación ilustra la
fragilidad de los derechos reproductivos en la región.
Estrategias
Varias sugerencias emergen entre activistas y observadores sobre cómo
lograr mayores avances en estas áreas. Una meta clave es mantener
vivo el debate sobre esos temas en la agenda pública. Una aproximación
es el llamado para la Convención Interamericana para los Derechos
Sexuales y Reproductivos, que originó en el Comité Latinoamericano
y del Caribe de los Derechos de las Mujeres (CLADEM), con sede en Lima.
La coordinadora de la campaña, Roxana Vásquez, caracteriza
la iniciativa como “un texto y un pretexto”, un proceso de
pensamiento colectivo a lo largo del continente que no empieza con un
documento propuesto sino pretende lentamente llegar a uno.
La campaña ha sido lanzada en seis países, con cuatro más
a seguir. Vásquez dice que el propósito de focalizar en
estos derechos es “correr contra la corriente”, distinto al
amplio consenso sobre el tema de violencia contra la mujer. Desafortunadamente,
los derechos sexuales y reproductivos serán “altamente volátiles”
según Vásquez, fácilmente transables por líderes
políticos, mientras las fuerzas conservadoras continúen
gustosas de ceder terreno en otras áreas para lograr sus metas
precisamente en éstas.
Vásquez añade que la discusión de una convención
regional podría ofrecer una alternativa al enfoque de las mujeres
como víctimas y la denuncia de abusos en su contra. Un instrumento
legal no dependería de los cambios gubernamentales o congresales
sino más bien inscribiría derechos en los sistemas nacionales
de modo permanente.
Vásquez argumenta que a pesar de los obstáculos, una postura
proactiva es importante en momentos en que las plataformas de Cairo y
Beijing se encuentran bajo un ataque sistemático.
La Campaña contra Fundamentalismos es otra iniciativa regional
para vincular grupos en Latinoamérica para la defensa de las mujeres
que resulten afectadas por opresión con base religiosa, mutilación
genital o intentos de sacarlas de la vida pública. El fundamentalismo
demanda consistentemente el “sacrificio de la vida de las mujeres”
como el componente clave para su proyecto social, dice la Articulación
Feminista MARCOSUR, la red informal detrás del proyecto. Una meta
de la campaña es la circulación de testimonios de las mujeres
que enfrentan estas ásperas condiciones alrededor del mundo.
Grupos de ciudadanos, especialmente organizaciones de mujeres, han logrado
consistentemente prevenir los intentos más exagerados por volver
atrás en lo referente a derechos reproductivos en Latinoamérica,
algunas veces incluso anotando nuevos logros. Mientras la democracia se
profundice y se consolide a lo largo de la región, el deseo inequívoco
de las mayorías para opciones y servicios que protejan su salud
sexual y reproductiva, ciertamente será una fuerza a tener en cuenta.
*Traducción del artículo del autor publicado en CONSCIENCE,
Vol. XXIV N°2 (summer 2003). Se publica con autorización de
la revista.
Sobre
el autor
Timothy Frasca, es periodista estadounidense residente en Chile desde
hace 20 años, director de la Fundación CIPRESS.
e-mail: tfrasca@yahoo.com
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Estar
o no estar , esa es la cuestión :
Advocacy y derechos
Por Mónica Rosenfeld
Por
su propia naturaleza la democracia exige
complejidad - pluralidad de actores, de poderes,
recursos, de sedes y
sus competencias - y reproduce complejidad.
Gianfranco Pasquino (1977)
1.- A modo de Introducción
Hace unos años Norberto Bobbio redactó un decálogo de las promesas no
mantenidas de la democracia. Entre las que sobresalen están el desquite
de los intereses sobre la representación política, la limitación del espacio
político de la democracia, la existencia de poderes invisibles y la falta
de educación de los ciudadanos /as. Agrega que no podrían haberse mantenido
porque dichas promesas fueron formuladas por una sociedad mucho menos
compleja que la actual. Los obstáculos que encontraron en el tiempo no
fueron previstos o se añadieron luego de las transformaciones de la sociedad
civil.
Es la capacidad de la sociedad civil, particularmente el movimiento y
organizaciones de mujeres, de colocar en la agenda política y social (Advocacy)
sus demandas con base en los derechos, el eje de nuestras reflexiones.
A partir de los años ‘80, luego de las feroces dictaduras que se establecieron
en muchos de nuestros países, se fue generando una interacción más sistemática,
permanente y no exenta de tensiones entre el Estado y la sociedad civil
y los movimientos sociales (G. Cardarelli y M. Rosenfeld).
Las mujeres (de base, indígenas, militantes políticas, madres de Plaza
de Mayo, entre las muchas) se movilizaron en torno a sus derechos tras
una consigna que aun hoy opera con fuerza singular, los derechos de las
mujeres son derechos humanos. Ello permitió articular políticamente los
derechos del colectivo con la demanda y defensa de la democracia.
La profesionalización de las organizaciones de la sociedad civil, las
de mujeres en particular, fue transformando la forma y orden de la lucha,
de la interpelación al Estado, el desarrollo de estrategias de negociación,
consenso, advocacy, especialización temática. Entre las cuales se destacan
particularmente los derechos sexuales y reproductivos. Una suerte de pasaje
del movimiento a la institucionalización en ONGs.
La democracia exigente (G. Pasquino. 1997) supone una sociedad civil capaz
de exigir. El desafío de los regímenes democráticos es, en su esencia,
el desafío de la democratización progresiva (a la democracia más democracia).
En este nuevo contexto, la sociedad civil tuvo y tiene que aprender a
establecer su presencia en los procesos públicos de toma de decisiones,
buscando sistemáticamente fortalecer su acción ciudadana fundamentada
en responsabilidades y derechos.
La cuestión, sin embargo, no es lineal. La mayoría de los países de la
región tiene un perfil marcadamente estado céntrico, por su fuerte hegemonía
en la definición del bien común y en el uso y distribución de los recursos,
las formas tradicionales de representación política -movimientos sindicales
y partidos políticos- entraron en crisis terminal durante los 90’s en
el marco de la aplicación de un modelo económico que dejó al Estado sin
capacidad de articular y agregar demandas sociales, económicas, políticas
y culturales: perdieron legitimidad y convocatoria ante sus bases. Junto
con ello, y dando sentido a la complejidad de la cual habla Pasquino,
una suerte de “inflación” de derechos y demandas hace converger a colectivos
particulares (mujeres, gays, discapacitados, verdes, desocupados, indígenas),
pugnando por la cuota de reivindicación política en el espacio público.
El espacio de la sociedad civil, en términos de representación y actuación
es de una extraordinaria heterogeneidad y riqueza.
2.- Cada quien con su advocacy: Definiendo términos
Si bien este apartado no pretende ser exhaustivo, las distintas aproximaciones
a la definición de advocacy resaltan más los aspectos operativos (cómo
se hace) que los sustantivos.
- El término advocacy
-traducido aquí como promoción y defensa- proviene del verbo inglés to
advocate: defender, amparar, apoyar, abogar y argumentar a favor de una
demanda, fundamentar los argumentos. La promoción y la defensa consisten,
fundamentalmente, en dar forma a nuestros puntos de vista y en plantearlos
de modo que puedan ser comprendidos (Gays y lesbianas por sus derechos).
- Para algunos advocacy
se refiere directamente a incidencia política y la define por un atributo
operativo: es una “estrategia utilizada en el mundo por organizaciones
no gubernamentales (ONGs), activistas, e incluso los mismos gestores de
políticas para influir en las políticas. La incidencia incluye no sólo
la creación o reforma de políticas, sino también intenta asegurar la implementación
efectiva o el cumplimiento de ellas. La incidencia política es un medio
para un fin, es decir, una estrategia más para abordar los problemas que
queremos resolver”.
Por su parte algunos testimonios señalan que:
- … es poner un problema o tema en la agenda, proponiendo
una solución y generando apoyo para actuar sobre el problema y la solución.
- … es hablar en voz alta, llamar la atención de la comunidad
sobre un tema importante, y dirigirse los que toman decisiones.
- … diferentes estrategias dirigidas a influir en quienes
toman decisiones a nivel local, nacional e internacional
Por último
- La incidencia
política se mueve entre la ciencia y el arte (Mostajo; 2001), entre la
razón y la pasión: razón, para saber dónde queremos llegar, cómo y por
qué; pasión, para llegar.
Desde el punto de vista estratégico / programático encontramos un sin
fin de recursos y herramientas que transfieren destrezas instrumentales
para elaborar estrategias eficaces a fin de intervenir en la realidad.
Se insiste poco, en cambio, sobre la simultaneidad de procesos similares
en el mismo espacio: la demanda por hacer cumplir en la vida de las mujeres
los derechos sexuales y reproductivos converge con la demanda por parte
de otros / as por evitar la discusión de los derechos sexuales y reproductivos
en los términos que hoy día se conciben.
Estos otros, actores que representan o tienen en la Iglesia católica
su anclaje, despliegan y programan con la misma caja de herramientas
sus estrategias en forma paralela. Esto nos trae dos reflexiones inmediatas,
pero indispensables, (i) el advocacy y la acción que lo despliega no es
ingenuo ni es neutro, (ii) la pobreza, la falta de educación, los valores
e imaginarios en las culturales tradicionales, juegan a favor de estos
segundos.
Para complejizar aun más el escenario, en tanto que el tema de los derechos
sobre salud sexual y reproductiva pone en cuestión la “propiedad” del
(disputado) cuerpo de la mujer, los actores más conservadores además de
llevar adelante acciones de Advocacy, hacen lobby.
Mientras las mujeres desarrollan acciones de advocacy (según sea las definiciones
antes señaladas),con vistas a producir transformaciones en el mediano
y largo plazo los sectores más conservadores hacen lobby.
Las acciones de lobby tienen en América Latina una connotación negativa11“son grupos de presión en defensa
de intereses privados” “se juega entre factores de poder (casi) a puertas
cerradas”, los medios comunicación masiva más conservadores son sus aliados
indispensables por ideología y porque comparten intereses económicos.
También desde el punto de vista programático tener en cuenta esta diferencia
es clave.
3.- Avanzando en la construcción del Estar
“La responsabilidad que tenemos de influir en las políticas
locales, regionales, nacionales e internacionales para contribuir a eliminar
las causas estructurales de la discriminación y el estigma, particularmente
la relacionada con nuestros derechos sexuales y reproductivos. Las demandas
se diversificaron. En ese marco, empezamos a entender los mecanismos por
los cuales una sociedad discriminadora e irrespetuosa, convertía las diferencias
en desigualdades. Surgieron voces múltiples de protesta, comenzó a romperse
el silencio, los silencios. Se inició un proceso largo, lento; pero sin
retorno. Emergieron nuevos actores sociales: movimientos de mujeres, de
pueblos indígenas, de ambientalistas, de jóvenes, de diversidad sexual
(SIDALAC., Bolivia, s/f)
El proceso de advocacy es político, en el sentido en el que las
“cartas se juegan” en un campo en tensión que es ajeno y a la vez es nuestro
y que se orienta por objetivos de transformación o de mantenimiento del
statu quo. Ajenos son los órganos del Estado, los organismos internacionales,
los medios de comunicación, la calle. A la vez, este campo es nuestro
porque somos ciudadanos y ciudadanas en cuyas “sedes” se ejerce la participación
democrática. Por lo tanto es un proceso ideológico, que requiere
definiciones previas acerca de lo negociable, pero sobre todo de los
no negociable.
Efectivamente, como señalan muchos documentos, este proceso requiere el
desarrollo de habilidades y estrategias específicas, y debe basarse en
hechos sólidamente establecidos, así como en argumentos bien construidos.
La promoción y la defensa de una causa son un proceso estratégico, generalmente
de largo plazo, fundado en el análisis y en el establecimiento de objetivos
precisos. Los estilos de la promoción y la defensa reflejan la naturaleza
organizacional, social y política de las promotoras y defensoras. La promoción
y la defensa son parte de un proceso de transformación.
Por su parte, así como los avances en el campo jurídico relacionado con
los derechos sexuales y reproductivos vienen siendo importantes en nuestra
región, visto el punto de partida; la esfera de los valores y de las conciencias
de las mujeres y varones y de las prácticas concretas que se despliegan
con las mujeres más pobres desde los sectores (salud, educación, entre
los más importantes) son aun campos a ganar.
Las condiciones para las acciones de advocacy:
- La democracia.
Aunque imperfectas, en la esfera formal traducen en libertades civiles
la posibilidad de colocar en las agendas temáticas diversas, particularmente
la que nos convoca a escribir estas reflexiones.
- La identificación
clara de los problemas y sus relaciones inmediatas y mediatas. Los derechos
sexuales y reproductivos por caso, tendrán que dar cuenta de los escenarios
sociales, económicos y culturales nacionales o locales y de la situación
de las mujeres según clase y acceso a la información, a la salud y por
ende a la ciudadanía social.
- Identificación
de los procesos paralelos y convergentes de otros actores con intereses
diferentes.
Entonces accedemos a otro nivel de advocacy, el que articula derechos
y deja expuesto contradicciones, el que es capaz de sintetizar lo específico
en marcos más amplios socio- políticos, económicos, científico, estructural.
Para trasponer la extrema fragmentación en la que están nuestras sociedades
y articular políticamente con otras luchas y otros derechos (en este escenario
inflacionario de derechos) las acciones de advocacy deben ser capaces
de agregar otros derechos, de dar cuenta de varios escenarios y actores
a la vez.
Nancy Fraser2 señala que la injusticia de género,
en cualquier caso, requiere cambiar tanto la estructura económica como
el orden de status de la sociedad contemporánea. Ninguna de las dos por
separado alcanza”.
Notas
1 En Estados Unidos y en los países Europeos el “Lobbing”
está institucionalizado, responde a intereses privados, en general de
grandes empresas, que reconocidos como tal argumentan a favor de esos
intereses sea en el Parlamento, sea con organismos de gobierno. En nuestros
países está íntimamente relacionada a la corrupción en el campo político
y empresaria.
2 Rechazando las fórmulas sectarias que suponen incompatibles
las nociones distributivas e identitarias de justicia, esta concepción
debe incluir a ambas. Como veremos, esto significa teorizar la mala distribución
y la falta de reconocimiento en referencia al estándar normativo común
sin reducir ninguna a la otra. El resultado, una vez más, será una concepción
bidimensional de la justicia, Solo tal concepción puede comprender la
plena magnitud de la injusticia sexista. Política feminista en
la era del reconocimiento: Un aproximación a la justicia de género. Documento
elaborado para el Programa de Formación en Género y Políticas Públicas.
FLACSO 2002.
Bibliografía
Fraser, Nancy. Política feminista en la era del reconocimiento: Una aproximación
bidimensional a la justicia de género. PRIGEPP. 2002
Pasquino, Gianfranco. La Democracia Exigente. Fondo de cultura Económica.
Buenos Aires 1997
Virginia Guzmán, Gobernabilidad democrática y género, una articulación
posible, Serie 48, Mujer y Desarrollo. CEPAL 2003
SIDALAC. De incidencia política en VIH /SIDA: hombres gays y otros HSH.
Bolivia, sin fecha.
Care, internacional, ¿qué es la incidencia política? ¿por qué incidir
políticamente? sentar las bases. Sin fecha.
Eleonor Faur y Alicia Lamas (comp.) Derechos Universales, realidades particulares
para la concreción de los derechos humanos de las mujeres y los niños.
UNICEF. 2003
Graciela Cardarelli y Mónica Rosenfeld. Las participaciones de la pobreza.
Ed. Paidós, Buenos Aires, 1998.
De la autora
Mónica Rosenfeld. Socióloga. Docente de las maestrías de Política Social
de las Universidades Nacionales de Buenos Aires y el Comahue. Docente
del Programa Regional de Formación en Género y Políticas Publicas – PRIGEPP.
Asesora del Área de Genero y Políticas Públicas FLACSO – Argentina.
e-mail: mrosenfeld@ciudad.com.ar
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Acortando
brechas entre la investigación
y la formulación de políticas .
Por Alicia Quintana
Este artículo se elaboró a partir de la experiencia desarrollada en el
“Taller sobre comunicación de resultados de investigaciones
y proyectos en salud sexual y reproductiva y VIH/SIDA para la toma de
decisiones”. Este se llevó a cabo en Lima de manera colaborativa
entre el Population Reference Bureau (PRB)1 y el Instituto de Educación y Salud en el mes de Octubre del año
2003.
Es importante reconocer que cada vez más en los últimos años se ha concluido
que es necesario contar con evidencias y resultados de investigación para
influir en el proceso de adopción de políticas2,
y que el cambio social pueda ser sostenible. Así, los resultados de las
investigaciones deberían jugar un papel clave en las decisiones normativas
y en la asignación de recursos. Sin embargo, en la realidad año tras año
se invierten grandes sumas de dinero en estudios cuyos resultados nunca
llegan al conocimiento de los encargados de la formulación de políticas
y, por lo tanto, no se utilizan para establecer dichas políticas y/o programas.
De otro lado, muchas veces los y las investigadores/as no hacen mucho
para diseminar los resultados de la investigación, en ocasiones se piensa
que una publicación constituye el fin del proyecto. En otros casos se
busca difundir los hallazgos a través de artículos en revistas científicas,
que sabemos que básicamente están dirigidos a un público académico, y
no se preocupan por encontrar formatos alternativos que se adecuen mejor
a otras audiencias que en algunos casos podrán ser los tomadores de decisión3,
la población afectada por el problema, los activistas en el tema, los
medios de comunicación, entre otros.
Vemos pues como, si bien el uso de la investigación en la formulación
de políticas ha sido una inquietud para las ciencias sociales y también
para las autoridades normativas desde hace ya algún tiempo, se ha generado
una brecha. Los/las investigadores/as se quejan de que los/las decisores/as
de políticas prestan poca o ninguna atención a la investigación, mientras
que estos últimos señalan, también frecuentemente, que la investigación
que les ofrecen no es de utilidad. Esta brecha entre uno y otro campo
está muy presente y se expresa de muy diversas formas.
El taller en mención surgió del interés por desarrollar capacidades para
la comunicación efectiva de los resultados de investigaciones, y ayudar
a superar la barrera entre los y las investigadores/as y todos aquellos/as
que participan en el proceso de toma de decisiones.
De este modo, se buscaba que investigadores/as y coordinadores/as de proyectos
y programas vinculados a la SSR y el VIH/SIDA, analicen los elementos
que forman parte del proceso de formulación de políticas y la forma en
que la investigación puede influir en dicho proceso, así como explorar
las discrepancias entre la investigación y el establecimiento de políticas
y buscar formas de salvar estas diferencias. Para ello se analizaron los
principales obstáculos para el uso de los resultados de la investigación;
se propusieron estrategias para mejorar el diseño de la investigación
pertinente al establecimiento de políticas y se identificaron intervenciones
para elevar el uso de los resultados de la investigación en la formulación
de políticas
Algunos elementos que generan la brecha investigación-proceso de adopción
de políticas
Investigadores/as y decisores/as de política se desempeñan en esferas
y ambientes muy diferentes y parten de percepciones de la realidad y
enfoques distintos.
No es novedad señalar que ambos tienen lenguajes, intereses, prioridades,
reglas de juego y dinámicas diferentes y que hay una tendencia a que no
se dé un flujo de información bueno entre ellos puesto que no hay canales
ni mecanismos para interactuar.
De otro lado, ambos tienen papeles estructurales diferentes. Los y las
investigadores/as sociales normalmente se dirigen a sus colegas profesionales
para validar la investigación que realizan, obtener prestigio personal
y avanzar en su profesión. Ello queda reflejado en el diseño de la investigación,
en la rigurosidad metodológica (los problemas que se abordan, las variables
seleccionadas en el estudio, la metodología utilizada, la validez de los
resultados, entre otros).
Por su parte, los principales puntos de referencia para las autoridades
normativas son sus propias organizaciones, por lo que tienden a hacer
lo que premia el sistema. Esta actitud influye en un limitado reconocimiento
de las necesidades de investigación y el uso de sus resultados.
La brecha se incrementará si se considera que muchas veces se les alcanza
informes de investigación extensos (probablemente muy bien documentados),
en un lenguaje técnico de difícil comprensión dejándose a las autoridades
normativas la decisión de que hacer con los resultados.
Todos estos elementos han ido generando estereotipos que obstaculizan
el uso de los resultados de investigación.
Analizando algunos estereotipos
Los investigadores se quejan de que frecuentemente las
autoridades que establecen políticas ignoran hallazgos no controversiales
de estudios científicos impecablemente diseñados. Por su parte, estos
últimos se quejan de que la toma de decisiones se ve obstaculizada por
resultados contradictorios de diversos estudios y los desacuerdos existentes
entre investigadores, así como por informes esotéricos y de difícil comprensión
(Walt, 1994)4.
Veamos algunos de los estereotipos que se encuentran presentes en los
y las investigadores/as sociales con respecto a las autoridades normativas
que han sido recogidos en diversos talleres llevados a cabo por el PRB
y en el taller que se realizó en Lima.
Los y las investigadores/as muchas veces piensan que las autoridades normativas:
- Tienen poco interés o están demasiado ocupadas para
leer
- Llegan a conclusiones precipitadas
- Sus acciones no tienen fundamento en información
confiable
- No tienen confianza en la investigación
- Tienen una perspectiva muy limitada
- Falta de formación, carrera pública. Las autoridades
normativas siempre son nombradas en base a la confianza y el poder
político.
- Tienen la responsabilidad de sacar sus propias conclusiones
de los resultados de la investigación
Por su parte las autoridades encargadas de la toma de
decisiones también tienen sus propios estereotipos de los y las investigadores/as
sociales, entre ellos podemos identificar:
- Estudian temas que no son muy pertinentes para la
política social (como temas que afectan a un pequeño sector de la
población cuando hay pocos recursos disponibles)
- No les preocupan las repercusiones o implicaciones
que la investigación pueda tener en la política
- Tienden a dejarse llevar por “modas” o “artilugios
metodológicos”
- Usan demasiado lenguaje científico
- Hacen generalizaciones inconclusas sobre amplios
temas teóricos
- No tienen muy en cuenta los problemas a los que se
enfrentan las autoridades normativas.
Otros obstáculos que enfrentan los y las investigadores/as
son:
- La falta de financiamiento para la difusión de información
en diferentes formatos, así como el desconocimiento de herramientas
y estrategias efectivas para hacer llegar la información a decisores/as
de políticas.
- La inestabilidad de los decisores de políticas que
hace que no haya interlocutores permanentes.
- En algunos casos el limitado involucramiento de los
y las investigadores/as en el proceso de adopción de políticas, lo
cual lleva a que se desconozca el perfil de los tomadores de decisión.
- Que el diseño de las investigaciones no contemple
la generación de cambios, muchas veces porque el investigador se asume
como un técnico y no como un actor del cambio social.
- Ausencia de una agenda de investigación consensuada
sobre los problemas relevantes para el país, dado que la comunicación
y coordinación entre investigadores/as es limitada.
¿Qué se puede hacer para acortar la brecha?
Frente a los planteamientos anteriores surge la pregunta ¿Es posible hacer
algo para que la investigación sobre salud pública responda mejor a las
necesidades de decisores de políticas, y que éstos sean más receptivos
a las demandas de los investigadores?
Responder a estar pregunta lleva a la necesidad de motivar la reflexión
de aquellos y aquellas que se desempeñan en el campo de la investigación
sobre la responsabilidad que tienen de abordar problemas sociales concretos,
así como de hacer el vínculo entre los resultados que obtienen y los posibles
cursos de acción que se derivan de los mismos.
Por lo tanto, es prioritario que los y las investigadores/as definan si
quieren asumir el desarrollo de investigaciones que incorporen un interés
real por influir en los problemas sobre los que investiga y buscar así
un cambio social. Luego de ello será más factible reconocer que existen
obstáculos pero que es posible enfrentarlos adoptando estrategias para
la difusión de los resultados de la investigación y para que las autoridades
normativas tengan mayor acceso a ellos.
Sin pretender tener “la solución” para todos los aspectos señalados, se
proponen a continuación algunos elementos que se trabajaron en el taller
que pueden favorecer un mejor vínculo entre la investigación y las políticas.
El primer paso, es el reconocimiento de los ambientes tan diferentes en
los que se desempeñan las autoridades normativas y los y las investigadores.
Consturir espacios que hagan más fluido el intercambio de información
y aceptar que no basta una única presentación de evidencias claras, concretas
y con propuestas factibles de ser realizadas, sino que las decisiones
se basan en una acumulación de información y conocimiento. Por lo tanto,
se requiere una estrategia permanente para, de diferentes maneras, hacer
llegar a dichas autoridades la información que consideramos que debe ser
recogida por ellas. Esto implicará también estudiar el perfil de la audiencia
a la cual será dirigida la información.
De otro lado, se requiere encontrar mecanismos y procedimientos que permitan
que la investigación sea más relevante para su uso y valorar la investigaciòn
aplicada con la visión de influir en los problemas o necesidades. Así
en gran medida la relevancia de la investigación dependerá de que los
resultados se puedan implementar. Para lograrlo debemos tener en cuenta
las siguientes consideraciones.
En primer lugar, desde el diseño de la investigación se debe tener en
cuenta como esperamos que los resultados aporten a la generación de un
cambio social. Ello implica asegurarnos que la investigación refleja necesidades
reales y problemas sociales concretos, de los cuales se deriva el problema
de investigación. También requiere analizar la agenda pública y las políticas
existentes vinculadas con dicho problema. Por lo tanto, hay que tener
en cuenta también las ideologías vigentes con respecto al tema.
En segundo lugar, desde la etapa del diseño de la investigación se debe
dar prioridad y considerar la necesidad de contar con los recursos necesarios
para la diseminación adecuada de los resultados.
En tercer lugar, se debe involucrar a los futuros usuarios/as de la investigación
desde el comienzo, invitarlos a colaborar en el diseño de la misma, recoger
sus intereses y sus sugerencias y por supuesto reflejar su colaboración
en el diseño real. En este aspecto se considera entre los y las usuarios/as
de la investigación tanto a decisores/as de políticas como a las comunidades
y destinatarios/as que están directamente afectados con el problema de
la investigación, así como a los y las activistas en el tema.
En esta etapa, será importante también que las autoridades normativas
puedan identificar ¿En qué medida va a ser la investigación relevante
a sus necesidades?, ¿de qué manera los resultados van a ofrecerle evidencias
que los ayudarán en su labor o función? Una de las grandes ventajas de
involucrar a los futuros usuarios/as es que se sentirán parte de los resultados
y estarán mas dispuestos a usarlos. Esto implica también tener la capacidad
de asumir una autoría compartida de los resultados.
En cuarto lugar, luego de la implementación del plan de investigación
es muy importante identificar los resultados clave de la investigación
y las aplicaciones prácticas o implicaciones políticas y programáticas
de los mismos. Aquí se debe tener en cuenta que los resultados en sí mismos
no constituyen las implicaciones. Estas últimas corresponden a las consecuencias
que los resultados nos permiten visualizar, es una interpretación de los
resultados que muestran una necesidad o una repercusión. Finalmente, a
partir de las implicaciones será posible también plantear recomendaciones
que serán las acciones específicas que se sugieren a los y las decisores
de políticas o programas para que las consideren. Estas recomendaciones
deben ser específicas, verificables, realistas y delimitadas en el tiempo.
De este modo, es necesario que la/el investigadora/or asuma que la tarea
de “traducir” los resultados más relevantes de la investigación de manera
concreta y comprensible para la audiencia a la cual se pretende dirigir
dicha información también forma parte de su responsabilidad.
No se trata solo de producir evidencias sino que éstas sean comprendidas
y que vengan acompañadas de propuestas de acción. Ello permite aprovechar
la oportunidad de que las evidencias más pertinentes sean utilizadas.
En esa medida, podemos decir que si es posible lograr que los resultados
de investigaciones aporten a la formulación de políticas. Pero para ello
es necesario tener siempre presente el vínculo estrecho que debe haber
entre estos dos aspectos, que estos temas formen parte en la formación
de las diferentes escuelas de salud pública, y persuadir a instituciones
académicas y entidades financieras para que inviertan, no solamente en
investigación sino en la diseminación de resultados que logren influir
en el establecimiento de políticas.
Notas
1 El Population Reference
Bureau (PRB) es una organización fundada en 1929, es la principal fuente
de información oportuna y objetiva sobre las tendencias demográficas y
sus implicaciones. Proporciona información a los encargados de formular
políticas, a los educadores, a los medios de comunicación y a los ciudadanos
interesados que trabajan a favor del interés social en todo el mundo.
El taller en mención se da en el marco del Programa de Población Salud
y Medio Ambiente. Para la elaboración de este artículo se utilizó diversos
materiales que el PRB ha venido desarrollando para la implementación de
estos talleres en diversos países desde 1996. Para mayor información sobre
el PRB puede revisarse su página web: www.prb.org
2 Es importante señalar
que cuando se hace referencia a “políticas” se alude desde las políticas
nacionales de alto nivel, hasta las políticas vinculadas a la operaciones
de los programas que se dan en ámbitos más locales o restringidos.
3 En el texto se utiliza
las expresiones tomadores de decisión, decisores de políticas o autoridades
normativas indistintamente con el mismo significado.
4 GILL Walt. “¿Hasta qué punto influye la investigación
en las políticas?” European Journal of Public Health 1994:4:233-235.
Sobre la autora
Alicia Quintana Sánchez. Psicóloga. Coordinadora de Programas e
integrante del Consejo Directivo del Instituto de Educación y Salud (IES).
Investigadora en el área de salud, sexualidad y género. Especialista en
el diseño, gestión y evaluación de programas y proyectos de salud, derechos
sexuales y reproductivos y participación comunitaria. Docente de la Maestría
Género, Sexualidad y Políticas Públicas de la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos. Tiene diversas publicaciones sobre sexualidad y salud sexual
de adolescentes y jóvenes.
e-mail : ies@terra.com.pe

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Entrevistas
Interrelaçãoes
entre advocacy e academia.
Entrevista a María Luiza Heilborn, Brasil
(En Portugués)
Prólogo
Meu depoimento aqui é retirado de artigos que publiquei sobre o tema das
relações entre feminismo e academia no Brasil e outro sobre saúde e direitos
humanos.
Trata-se de uma posição pessoal e não de um posicionamento institucional
do Centro Latino Americano de Sexualidade e Direitos Humanos. Estes trechos
refletem minhas concepções enquanto intelectual sobre determinados temas.
1. Relaçoes entre Academia e Advocacy
De fato a última década do século XX viu florescer uma nova geração de
direitos humanos que concernem o âmbito da vida privada, a saber os direitos
sexuais e reprodutivos. Contudo é bom lembrar que essa onda, promovida
pelas conferencias internacionais reflete movimentos sociais bem mais
enraizados na história como o movimento feminista e/ou de mulheres e o
movimento homossexual.
A relação entre produção de conhecimento e ativismo sempre caracterizou
por exemplo o chamado campo dos estudos de gênero. Historiar um pouco
essa afirmativa com o exemplo do que se passou no Brasil pode ser útil.
Contrariando certas análises da história da sociologia como a construção
de um discurso à parte, cumulativo e puramente acadêmico a consolidação
dos estudos de gênero nas ciências sociais indica que o discurso sociológico
é permeado e reformulado por novas reflexões e entendimentos que se originam
fora de seus limites organizacionais.
Contudo, o modo como um campo disciplinar incorpora e elabora discursos
originados fora dele depende simultaneamente da organização interna da
comunidade de cientistas (sociais), mais ou menos permeável a inovações,
e da capacidade desses discursos ganharem reconhecimento no meio acadêmico.
No Brasil, as relações entre o movimento feminista e a academia ocorre
em cenário particular. Em primeiro lugar, o movimento feminista brasileiro
nunca teve a inspiração radical presente na contraparte norte-americana
ou européia de crítica ao establishment acadêmico. Os problemas sociais
em sociedade altamente desigual impôs ao feminismo brasileiro uma orientação
muito mais moderada no que diz respeito ao confronto entre os sexos e
mais articulada ao discurso dominante nas esquerdas. Em segundo lugar,
o feminismo contou desde a sua origem com expressivo grupo de acadêmicas,
a tal ponto que algumas versões de sua história consideram que o feminismo
apareceu primeiro na academia e, só mais tarde, teria se disseminado entre
mulheres com outras inserções sociais. As acadêmicas, por sua maior exposição
a idéias que circulam internacionalmente, estavam numa posição privilegiada
para receber, elaborar e disseminar as novas questões que o feminismo
colocara já no final da década de sessenta nos países capitalistas avançados.
Assim, quando o movimento de mulheres no Brasil adquire visibilidade,
a partir de 1975, muitas das suas ativistas ou simpatizantes já estavam
inseridas trabalhavam nas universidades.
À diferença do que ocorreu nos Estados Unidos, as feministas da academia
não desenvolvem estratégias de enfrentamento com as organizações científicas
e com os departamentos a que estão vinculadas e concentram os seus esforços,
quase que exclusivamente, na área da pesquisa social. Por certo, ao longo
do tempo foram criados núcleos de estudo em muitas universidades e em
centros de pesquisa do país mas nenhum deles se transformou em uma unidade
própria de ensino. Assim, a diferença fundamental entre a institucionalização
dos estudos feministas nos Estados Unidos e no Brasil é que aqui as acadêmicas,
ao invés de construirem espaços alternativos, procuraram se integrar à
dinâmica da comunidade científica nacional mediante a obtenção do reconhecimento
do valor científico de suas preocupações intelectuais pelos profissionais
das ciências sociais.
Os Estudos sobre Mulher, Estudos de Gênero ou de Relações
de Gênero foram as fórmulas encontradas para institucionalizar a reflexão
impulsionada pelo diálogo com o feminismo na academia brasileira. A escolha
de uma ou outra destas denominações não é ingênua nem arbitrária, pelo
contrário, remete às controvérsias sobre a natureza e os limites desta
área de estudos.
Na década de setenta estudos sobre mulher foi a denominação mais comum
utilizada para caracterizar esta nova área de estudos. A partir da década
de oitenta observa-se uma gradativa substituição do termo mulher, uma
categoria empírica/descritiva, pelo termo gênero, uma categoria analítica,
como identificador dos estudos feministas no país. Em termos cognitivos
esta mudança favoreceu a rejeição do determinismo biológico implícitos
no uso dos termos sexo ou diferença sexual, enfatizou os aspectos relacionais
e culturais da construção social do feminino e masculino de tal forma
que os homens passaram a ser incluídos no quadro analítico e ainda favoreceu
uma abordagem que focaliza a estrutura social mais do que os indivíduos
e seus papéis sociais.
Gênero, como uma categoria de análise, também foi usado pelas acadêmicas
feministas para criticar os pressupostos que informam os principais paradigmas
da teoria social. Em outras palavras, não se trataria apenas de entender
a relevância das relações de gênero na organização da vida social mas
como o gênero afeta o próprio conhecimento produzido pelas ciências sociais.
As versões mais radicais desta crítica, como aquelas que postulam uma
epistemologia feminista e desqualificam a teoria sociológica como androcêntrica,
tiveram pouco impacto no Brasil. Talvez esse seja mais uma evidência da
pouca disposição das acadêmicas feministas em assumir uma posição de confronto
ou de isolamento na academia.
Para além da relevância cognitiva, a adoção do conceito de gênero em substituição
aos termos mulher e feminismo favoreceu a aceitação acadêmica desta área
de pesquisa, na medida em que despolitizou uma problemática que tendo
se originado no movimento feminista, mobilizava preconceitos estabelecidos.
Nota-se, também, que o interesse pelo tema já não depende, como antes,
de motivação política, haja vista, a proliferação de teses de mestrado
e doutorado de jovens pesquisadores sem qualquer vínculo militante com
o movimento feminista. Da mesma forma nota-se que homens vêm sendo atraídos
pelas questões relativas à masculinidade e sexualidade, alterando a composição
sexual do campo.
Estas considerações são motivadas pela crença de que se de um lado a produção
de conhecimento obedece a determinados cânones, ela deve estar conectada
ao espírito e questões do seu tempo sem que o discurso do ativismo tome
lugar no campo da análise cientifica , embora esta responda a perguntas
e tensões que a sociedade civil coloca.
2. Pontos de Vista sobre a interseção entre saúde, sexualidade
e direitos humanos.
Os discursos e práticas referidos à saúde pública e aos direitos humanos
partilham o mesmo momento histórico de surgimento, datado de cerca de
200 anos atrás. No entanto, tradicionalmente, têm se mantido de algum
modo apartados. A saúde pública aparece, mesmo nos textos das convenções
de direitos humanos, como um dos fatores que permitem a suspensão de alguns
direitos. As práticas tradicionais de saúde pública expressam uma relação
problemática entre os direitos subjetivos e os direitos sociais de coletividades,
na qual os primeiros são muitas vezes negligenciados e até violados em
nome dos segundos. Esta cisão aparece como entrave ao potencial emancipatório
dos direitos humanos na medida em que os direitos sociais devem garantir
as condições para o pleno exercício da cidadania dos indivíduos
A história social da medicina registrou recentemente a incorporação da
sociedade civil organizada na elaboração de políticas de saúde. E tal
mudança tem demonstrado, e não apenas nos casos da epidemia de Aids em
alguns países, a possibilidade de equilibrar a relação entre direitos
subjetivos e direitos sociais na prática da saúde pública.
Deve-se sempre considerar, e o Centro Latino Americano de Sexualidade
e Direitos Humanos (CLAM) tem adotado essa perspectiva, que se há um potencial
emancipatório dos direitos humanos a partir de sua condição de instrumento
relevante para a construção de um espaço público democrático, deve-se
ter em conta que sua lógica pode ser reificada e por vezes desconsiderar
a realidade de contextos culturais muito distintos. Deve-se estar atento
para não considerar seus parâmetros como leis naturais (a-históricas
e universais), numa espécie de novo fundamentalismo. Há que se reconhecer
que várias sociedades possuem suas próprias concepções de dignidade humana
e que todas essas concepções – inclusive as afirmadas através dos direitos
humanos - são a princípio incompletas. Nesse sentido, são necessários
o reconhecimento e o respeito à alteridade bem como o diálogo/negociação
entre diferentes concepções de dignidade humana. Se o debate desencadeado
pelos direitos humanos pode evoluir para um diálogo competitivo entre
culturas diferentes sobre tais concepções, a competição deve se pautar
por exigências máximas e não por denominadores comuns mínimos. Significa
que na luta pela implementação dos direitos humanos há inevitáveis armadilhas
da ênfase na igualdade ou diferença, e assim consideramos que “as pessoas
e grupos sociais têm direito a serem iguais quando a diferença as inferioriza,
e o direito a serem diferentes quando a igualdade as descaracteriza.”
(Boaventura Santos, 1997:122).
3. Um exemplo de atividades de interrelação entre advocacy e academia.
No Brasil as paradas do orgulho gay (GBLT) se transformaram nos últimos
anos em manifestações de grande afluência de público e militantes nas
grandes cidades do país. Há até mesmo apoio das prefeituras para a realizaçao
desses eventos. O CLAM, em parceria com o CESEC (Centro de Estudos de
Segurança e Cidadania da Universidade Candido Mendes) e o grupo ativista
homossexual Arco IRIS resolveu implementar uma pesquisa durante a parada
de 2003 no Rio de Janeiro sobre o tema da vitimização dos homossexuais
(seja ela o insulto verbal, ameaça e agressão) buscando com isso visibilizar
dados sobre a homofobia no país.
O projeto concebe a realização de pesquisas similares nos próximos anos
em outras cidades do Brasil. A intenção é, de um lado, fazer desse evento
- a parada - um local de realização de pesquisa que possibilite a produção
de conhecimento sobre indivíduos e grupos que se identifiquem com a causa
homossexual e que têm dificuldades de visibilização social , e de outro
lado, permitir que os grupos ativistas homossexuais possam contar com
dados (cientificamente produzidos) que reflitam a discriminação a que
pessoas homossexuais são expostas. Os dados encontrados numa amostra de
468 entrevistados, realizada através de um questionário de 43 perguntas
(caracteristicas demográficas, construção de identidade sexual, perfil
político, formas de sociabilidade e vitimização) mostram que 56,3% foram
alvos de xingamentos e ofensas pelo fato de serem reconhecidos como homossexuais.
Este dado pode ser utilizado como um dos argumentos importantes para a
denúncia e documentação de atos de discriminação por orientação sexual.
Cumpre lembrar que no Brasil a ofensa verbal relativa à cor/etnia é tipificada
enquanto crime. Os dados sobre vitimização homossexual podem ajudar na
luta para o reconhecimento da homofobia.
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Coordinación
SIDA de la Ciudad de Buenos Aires:
Experiencia inédita de abordaje desde la diversidad sexual y las
políticas de prevención del VIH/ SIDA .
Entrevista a Victoria Barreda (Bs Aires –Argentina)
CS: El trabajo de advocacy o lo que conocemos como promoción y defensa;
se ha enfocado en la labor de la sociedad civil y especialmente desde
las mujeres y los movimientos en torno a los derechos sexuales y al SIDA,
exigiendo o “diciéndole la verdad al poder”, hecho que ha ido cambiando
con el tiempo, buscando abrir los espacios a más actores/as. En ese sentido,
ustedes son parte del poder. ¿Cómo describir el trabajo que vienen abordando
con las poblaciones bajo procesos de estigmatización? ¿Cuál es su punto
de partida?
VB: La Coordinación SIDA perteneciente a la Secretaría de Salud
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) creada en el año 2000
es la responsable de la implementación de las políticas de prevención
y asistencia de VIH/ SIDA en esta ciudad.
Una de las líneas de trabajo en prevención es el área de “Diversidades
Sexuales” que orienta sus acciones en el marco de la perspectiva de género,
construcción de identidades socio sexuales, trabajo sexual, derechos humanos.
A partir de junio del 2002 hasta la actualidad se realiza un trabajo focalizado
de prevención dirigido a población travesti de la ciudad de Buenos Aires,
caracterizado por ser un grupo en condiciones de vulnerabilidad, marginalidad,
dedicados al trabajo sexual; factores que se asocian a una alta prevalencia
del VIH/ SIDA.
Los objetivos propuestos se orientan a la identificación de servicios
amigables dentro de los efectores de salud, la apropiación de un espacio
institucional hospitalario de reunión para el tratamiento de temáticas
vinculadas con la prevención del VIH/Sida, discriminación, género y construcción
de identidades, promoción del testeo voluntario confidencial y gratuito,
identificación de lugares para la distribución gratuita de preservativos
y confección de material gráfico.
Muchos autores señalan que las propias poblaciones vulnerables
y estigmatizadas no se involucran en las acciones referentes a ellos
/ as mismas/os. ¿Ha sido ésta su experiencia, o ustedes ven un mayor involucramiento?
¿Cómo van a promover una mayor participación? ¿Se basan en otras experiencias?
¿Cuáles?
Cabe señalar la ausencia de antecedentes en la Secretaría de Salud en
acciones de prevención orientadas a diversidades sexuales, por los que
los trabajos iniciados por la Coordinación SIDA constituyen una primera
intervención originada desde las políticas de prevención del VIH/ SIDA.
La prevención primaria y secundaria del VIH/ SIDA orientada a población
vulnerable y estigmatizada continua siendo uno de los grandes desafíos
dentro de las políticas de salud.
Estas dificultades se reflejan en dos movimientos uno hacia el interior
de los equipos de salud y otro hacia el interior de los grupos vulnerables.
Entre ellas podemos mencionar: falta de capacitación de los equipos de
salud sobre género y diversidades sexuales, derechos humanos, practicas
discriminatorias en lo asistencial, ausencia de estrategias de reducción
de daños, no reconocimiento del derecho a la identidad.
Asimismo al interior de los grupos mas vulnerables existe una falta de
confianza hacia programas de prevención, marcado individualismo, dificultades
para la continuidad y mantenimiento de acciones iniciadas, llegada tardía
a los centros asistenciales, bajos niveles de instrucción y ausencia de
redes sociales.
La experiencia del Grupo Tacones orientada a población travesti ha permitido
reconocer como lecciones aprendidas que el involucramiento a través de
la educación y promoción entre pares tiene que estar garantizado en los
programas no solo como estrategia de prevención sino también económicamente
a través del pago a promotores/as.
¿Qué visión tienen ustedes acerca del advocacy? ¿Es parte formal de
su plan de acción, o en todo caso lo realizan? ¿Cuál es el escenario que
deben compartir? ¿qué estrategias emplean, o emplearían, para su labor
de advocacy? ¿Qué otros actores/as estarían involucrados en la propuesta?
La política de la dirección tiene principios generales que nos orientan
e incorporan actores, organizaciones de la sociedad civil, personas viviendo
con VIH y líneas de acción interinstitucional, estos principios son:
- Abordaje multidisciplinario de la problemática VIH/SIDA
- Establecimiento de líneas de acción interinstitucionales (Salud, Educación,
Justicia, Promoción Social, Provincias, Municipios del GBA)
- Fortalecimiento del trabajo en red en el terreno preventivo, asistencial
y de laboratorio
- Trabajo conjunto con organizaciones de la sociedad civil
- Incorporación al trabajo de PVVIH
- Trabajo en prevención sobre los ejes: promoción y accesibilidad a
preservativos; reducción de daños; tratamiento para embarazadas VIH
positivas.
- Trabajo en atención sobre la accesibilidad a los tratamientos. Provisión
y simplificación del trámite. Adherencia a los tratamientos.
Asimismo los componentes de esta política son: Asistencia;
Prevención; Estudios epidemiológicos y Comunicación Social. Estos contemplan
a su vez a los actores/as y sectores a los que nos dirigimos.
La asistencia tiene por misión la distribución de medicación, reactivos
y preservativos en los efectores de la Ciudad; normatización de tratamientos
y diagnóstico; establecimiento de una red asistencial y de laboratorio;
desarrollo de centros de diagnóstico y aconsejamiento.
En Prevención las misiones son: Establecimiento de directrices de trabajo
en prevención; distribución y/o mejora de la accesibilidad a los preservativos;
desarrollo de Programas de reducción de daños en UDI; promoción de la
prueba serológica en general y en embarazadas en particular; acciones
preventivas interinstitucionales (Salud, Educación, Justicia, Promoción
Social) y Acciones orientadas a poblaciones específicas.
Lo referente a los Estudios Epidemiológicos basa su misión en el desarrollo
de la vigilancia epidemiológica de VIH/SIDA; estudios sobre comportamientos;
vigilancia sobre las ETS y distribución de una publicación sobre SIDA
de la ciudad.
En comunicación social se trata de establecer mensajes para comunicación
masiva; estrategias para campañas focalizadas; estrategias para campañas
orientadas al equipo de salud y desarrollar materiales de apoyo para
las distintas estrategias del área
¿Qué visión tienen ustedes acerca del advocacy? ¿Es parte formal de su
plan de acción, o en todo caso lo realizan?
La Coordinación SIDA apoya las tareas de advocacy de las ONGs y capacitamos
a las PVVS en advocacy. Incluso las estimulamos para que también nos reclamen
en relación al seguimiento y evaluación de nuestras políticas.

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“No
todo es advocacy”.
Entrevista a Lucy Garrido (Uruguay)
CS: Al paso de los años y la práctica, ¿cómo definirías el advocacy?
¿cuáles serían las lecciones aprendidas al respecto? ¿Cuáles las tensiones?
LG: "Advocacy" es un anglicismo derivado del latin (advocare)
que se traduce al castellano como promoción, influencia, defensa, etc.
El objetivo del advocacy feminista es incidir en tal o cual política,
agenda, actor, proceso, etc., para lograr tales o cuales cambios que contribuyan
a transformar las relaciones de poder. Para incidir se requiere influir,
y para influir, es imprescindible la credibilidad (no se pueden tener
argumentos consistentes y convincentes, sin análisis y producción de información
confiable) y la organización y legitimidad de grupos, redes, movimientos
que presionen.
Me gusta mucho lo que dice Gina Vargas "Entendido como una estrategia
integral de influencia política, alude a cualquier intento de incidir,
desde las agendas feministas en los procesos de decisión de diversos actores
en el ámbito de lo público social y estatal" y Ana Cristina González
"Sin análisis no es posible saber a dónde queremos llegar. Sin creatividad
es imposible llegar a donde queremos".
Creo que una de las consecuencias positivas del advocacy (más allá de
haber sido imprescindible en conquistas concretas como leyes, convenciones,
etc.) ha sido el que nos ha obligado a ser más serias, a ponerle números
a las demandas, a probar con cifras lo que estamos denunciando, a proponer
alternativas concretas ante tal o cual cosa, etc.
Pero al mismo tiempo ha generado tensiones no menores: "influir"
puede suponer que siempre estamos detrás de una agenda propuesta por otros
en vez de tomar nosotras la iniciativa; el que se trabaje de una manera
muy específica y acotada a algo demasiado concreto puede hacer que "redes
y expertas temáticas" queden dialogando entre sí y pierdan de vista
la política general o, incluso, que el movimiento las pierda de vista
a ellas, etc.
En todos estos casos, el problema no es el advocacy (que ha demostrado
ser una herramienta interesante y útil) de la misma manera que "no
tiene la culpa el mensajero". El problema es que no podamos distinguir
cuándo se trata de usar esa estrategia y cuándo se trata de usar otra.
El advocacy ha sido incorporado paulatinamente al quehacer político
por las feministas y por grupos de activistas en derechos sexuales y reproductivos,
en especial después de las Conferencias de Beijing y El Cairo, en
su afán de convertir esos acuerdos en acciones, sobre todo en temas como
los derechos sexuales y reproductivos. Sin embargo, la experiencia muestra
que se trabajaba más los derechos reproductivos, ¿no es así? ¿Qué estrategias
han empleado para enfatizar los derechos sexuales? ¿Se puede ejemplificar?
Todo en la vida no es advocacy. Por lo tanto, no creo que haya sido culpa
de algo que al fin y al cabo no es más que una herramienta, el que se
haya avanzado más en los derechos reproductivos que en los sexuales. No
debemos olvidar que el campo de estos últimos es más incipiente, más nuevo,
más provocador, incluso dentro de los debates al interior del mismo movimiento.
Creo que se avanzó más en los derechos reproductivos porque es más fácil,
simplemente. En cambio, para avanzar en los derechos sexuales, antes que
nada deberíamos desligarlos del tema de la salud y trasladar los debates
a las formas de organización social, a la libertad, la ciudadanía, la
democracia. Y al placer, por supuesto.
Vienen trabajando la Campaña por una Convención de los Derechos Sexuales
y Reproductivos. ¿En qué fase de la misma se encuentran? ¿cuáles son los
siguientes pasos? ¿podrías explicar cómo has diseñado la Campaña por la
Convención, cuáles son las herramientas y habilidades/ capacidades imprescindibles? ¿cuáles
son los ejes estratégicos de la misma?
La campaña por la convención es un ejemplo perfecto para ilustrar
cómo no todo es advocacy.
Está diseñada en diferentes etapas y sus materiales de comunicación responden
y responderán a cada una de ellas. La primera (recién finalizada y nunca
terminada) la destinamos a dialogar con el movimiento feminista regional,
es decir, a plantear la idea y a discutirla, a convencernos mutuamente
de utilidad o inutilidad, a plantearla en cada país, en cada seminario,
en cada encuentro feminista, y ojalá a cada mujer. El resultado de esta
etapa es mucha gente participando de la idea, es un núcleo coordinador
integrado por feministas de distintos grupos y redes que se reúne cada
noviembre, son las distintas coordinaciones formadas a nivel nacional,
y es un documento que llamamos "Manifiesto, 1er. borrador" que
otra vez devolvemos al movimiento para seguir discutiendo y avanzando
sobre él hasta hacer el 2do. y el 3er.borrador y todos los que sean necesarios.
Para esta etapa diseñamos varias camisetas con distintas frases (desde
"Podemos decidir el destino de nuestras naciones, ¿no vamos a decidir
el de nuestros cuerpos?" hasta "Cuerpos libres, estados laicos"
pasando por "Cuestión de gustos" y varias más) explicamos en
un tríptico y en un CD ROM el por qué vale la pena luchar por una convención
interamericana sobre los derechos sexuales y los derechos reproductivos,
hicimos un concurso de afiches, empezamos a publicar Serias para el Debate,
colgamos una página web con infinidad de documentos, prensa, debates,
instrumentos internacionales, leyes, jurisprudencia, etc., etc.
Estamos entrando en la segunda etapa, pese a que la primera continuará
subyaciendo a las otras: esta conquista se va a dar con el esfuerzo de
al menos gran parte del movimiento feminista.
Entonces, estamos ampliando el campo de las alianzas, no se trata solo
de las feministas, se trata de incorporar otros grupos y redes al trabajo
conjunto y al logro de una propuesta de convención. Se trata de ampliar
el público y seguir sumando adhesiones de los movimientos más afines (como
los LGTB, los de derechos humanos, los jóvenes, etc.) y se tratará, un
poco más adelante, de empezar a coordinarse también con los movimientos
de Canadá y Estados Unidos. En esta etapa, tendremos que producir otro
tipo de materiales pero tan importante como eso serán los seminarios y
foros electrónicos en los que discutiremos "temas difíciles"
como prostitución, bioética, placer, legalización del aborto, etc.
Y claro, finalmente, vendrá el momento en que tendremos que dirigirnos
al gran público de cada país y hacer campañas ya no solo de difusión sino
publicitarias. Y vendrá entonces el tiempo de hacer advocacy hasta lograr
que la convención sea aprobada. Habrá que discutir y convencer políticos/as,
ministros, gobiernos, etc. para que voten el texto. Pero habremos llegado
a ese momento después de que el "Eso no se dice, no se hace, eso
no se toca" haya pasado a la historia.
Cómo evalúas el papel de la ONU, especialmente en asuntos de la
sexualidad y los derechos sexuales?
Hasta ahora el papel de las Naciones Unidas se limitó a darle entrada
a los temas de la sexualidad desde la perspectiva de la salud, fundamentalmente.
Sin embargo, creo que esa es una brecha que podríamos utilizar y que,
de hecho, está siendo usada por gran parte del movimiento LGTB alrededor
del VIH. Lo fundamental será saber cómo coordinar las distintas estrategias,
más allá del advocacy.
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