Nº9 Año 2
 
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ARTICULOS &
ENTREVISTAS

Artículos 
  1. Tradición de Marchar con Orgullo
    El carácter local de las manifestaciones LGTTBI en Latinoamérica
    .

    Por Marcelo Ernesto Ferreyra
 
  1. Más allá de los derechos
    Reflexiones sobre activismo cultural.

    Por Alejandro Merino
  2. La muerte de un extraño.
    Por Mauro Cabral y Ariel Rojman
Entrevistas  
  1. Día del Orgullo Gay en América Latina:
    Visibilización y Ciudadanía
    .

    Entrevistas a Silvia Ramos (Brasil), Juan Pablo Sutherland (Chile), Roberto Colman y Maria Inés López (Paraguay) y Jorge Bracamonte (Perú).
 
 

Artículos 

Tradición de Marchar con Orgullo
El carácter local de las manifestaciones LGTTBI en Latinoamérica.

Por Marcelo Ernesto Ferreyra

Luego de más de 30 años de que la comunidad LGTTBI de la región comenzara a celebrar marchas es posible afirmar que este tipo de actos se ha convertido en una tradición local ampliamente difundida, aceptada y exitosa.

Durante el año 2003 se han realizado manifestaciones en Bolivia; Costa Rica; Ecuador; Honduras; Nicaragua; Paraguay; Perú; Puerto Rico; San Salvador; Uruguay; Venezuela; en 2 ciudades de Chile; 2 de Colombia; 3 de Argentina; 9 de México y 28 de Brasil, país que ya esta preparando eventos en 33 ciudades distintas para este año.

La más numerosa de la región, la Marcha de Sao Paulo (Brasil) con solo 7 años de antigüedad ya cuenta con 1.000.000 asistentes, fue encabezada por la alcaldesa Marta Suplicy y alcanza a la de San Francisco, EE.UU., en el puesto de “a maior do mundo” convirtiéndose en la mayor manifestación cívica de la historia del Brasil1.

La del Distrito Federal (México), con 80.000 personas no solo fue la segunda más numerosa de la región sino que además lleva un record de antigüedad de 25 años.

Tal es el grado de aceptación de estos eventos que en marzo del año pasado la diputada Laura Carneiro de Brasil presentó un proyecto de Ley para que se declare el 28 de junio como “Día del Orgullo Gay y de la Conciencia Homosexual” y en Venezuela las organizaciones Alianza Lambda y Unión Afirmativa organizan en Junio el mes del Orgullo GLTB de Caracas con apoyo de la Dirección de Recreación y Turismo de la Alcaldía Mayor de esa ciudad2.

Incluso en Managua (Nicaragua) bajo la vigencia de una ley de sodomía se realizó como evento una Jornada por una Sexualidad Libre de Prejuicios.

Desde las Marchas a los Seminarios y Jornadas, entre la Celebración Festiva y la Rebelde Protesta Política estos eventos muestran en la región aspectos muy diversos y  no siempre acorde con el sentir de muchos o muchas activistas.

Mientras en algunos de estos multitudinarios festejos reinan el colorido, la música, la fiesta y la alegría hay quienes sostienen justamente que también deben estar destinados a mostrarnos por las calles para celebrarnos en cada diversidad. Para proclamarnos en contra de la violencia cotidiana a la que nos somete la discriminación: las agresiones al caminar por la vía pública, las persecuciones policiales, la imposición del silencio, la obligación de invisibilizarnos en el trabajo, si todavía tenemos, y en la vida familiar por miedo a las represalias3.

Quienes así argumentan llaman la atención sobre una perdida de sentido: ¿Acaso no nos presentan nuestro "día de libertad y orgullo"  como la posibilidad de usar brillos, lentejuelas y plumas en la calle, montando un espectáculo mientras vaciaron de contenido las consignas políticas que dieron origen a la Marcha? No se trata de que la marcha no sea un espacio de alegría ¿Por que no por otra parte? Pero es hora de concientizarnos sobre el lugar que esta sociedad otorga para gays, travestis, trans, bisexuales y lesbianas: llevar las plumas, los brillos y las lentejuelas un día del año y aguantar la represión los 364 días restantes4.

Estas denuncias no dejan de proyectar su verdad aún en las propias marchas. Durante el año pasado en el mismísimo estado de Sao Paulo, Brasil, un grupo de evangélicos repartió folletos homofóbicos durante la Marcha del Orgullo de la ciudad de Campinas y el legislador municipal de la ciudad de Caraguatatuba, Pastor Anderson Bertoncini presentó una moción de repudio contra la Marcha del Orgullo que tuvo lugar días antes en la capital del estado, dirigido a quienes desfilaron, incluyendo las y los políticos presentes.

En la Marcha del Orgullo de Curitiba, en el estado de Paraná, un grupo de “skaters” atacaron a los gays que marchaban, quienes devolvieron el golpe persiguiéndolos hasta encerrarlos en un estacionamiento vacío. La policía no intervino y cuando el activista Beto Kaíser intentó entrar al estacionamiento para ver qué sucedía, la policía le cerró la puerta y le ordenó que continúe con la Marcha5.

En Buenos Aires, Argentina, luego de haber participado en la Marcha del Orgullo y en el acto contra la iglesia católica que el 1 de noviembre pasado algunos grupos realizaron durante la misma, la activista travesti Joanna Sacayán fue secuestrada y brutalmente golpeada por policías6.

Sin embargo, no se puede afirmar que los y las activistas de la región permanezcan indiferentes a los contextos amenazantes inmersos e inmersas en los efluvios de una frívola fiesta, muy por el contrario hay quienes no dudan en manifestar su espíritu de rebeldía. En Buenos Aires, Argentina las organizaciones, Acción Política LGTTTB, Asociación de Lucha por la Identidad Travesti Transexual (ALITT), Centro Cristiano de la Comunidad GLTTB, Coordinadora GLTTB de Córdoba (ACODHO, RedTrans, Red de Personas Viviendo con VIH/SIDA), Espacio Re.S.A.Ca., Futuro Transgenérico, Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL), Lesbianas en Lucha y  activistas independientes organizan durante la Marcha del Orgullo del 1 de noviembre, un acto frente a la Catedral de la ciudad, en protesta por la postura histórica de la iglesia frente a los derechos sexuales.

En Caracas, Venezuela, el 29 de Junio, durante la clausura del mes del Orgullo GLBT en la Plaza de Los Museos, los miles de personas que asistieron al evento realizaron una ruidosa protesta cívica contra las reiteradas detenciones arbitrarias llevadas a cabo por la policía, y que tienen su sede central en la entrada del mencionado parque7.

Ese espíritu de rebeldía también fue protagonista en la Primer Marcha Lésbica de México y América Latina realizada el año pasado y cuya concurrencia rebasó las expectativas con más de tres mil personas que acudieron al llamado.

Una de las consignas escuchadas durante la Marcha fue “las lesbianas estamos en todas partes, somos diversas, pero ante todo, somos rebeldes a una imagen de mujer sujeta a la heterosexualidad”. Al llegar al Zócalo, los contingentes conformados por mujeres de todas las edades, lo hicieron corriendo y sosteniendo grandes y coloridas pancartas en las que demandaban visibilidad, respeto y derechos, al tiempo que rechazaban la dictadura que impone el heterosexismo, los fundamentalismos religiosos, el neoliberalismo, la globalización y el consumismo8.

No podría ser de otra manera ya que en realidad la región lleva una larga tradición en manifestaciones de activismo político rebelde, la que se remonta hasta finales de la legendaria década de los ´60.

El 25 de mayo de 1973, en Buenos Aires, Argentina, el F.L.H. (Frente de Liberación Homosexual, 1971-1976) se presentó en una Plaza de Mayo colmada por el triunfo electoral del Peronismo, 50 personas tuvieron el coraje de ser los primeros en aparecer bajo un cartel que los definía como un grupo de homosexuales que luchaba por la libertad con la consigna “Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad”9. Asumiendo el riesgo de presentarse en una plaza repleta de activistas políticos y sindicales el grupo pide en el acto la derogación de los Edictos Policiales anticonstitucionales utilizado para la represión a los homosexuales y vigentes desde los años treinta. Entre las consignas más audaces del F.L.H. se puede citar: "No hay que liberar al homosexual, hay que liberar la homosexualidad en cada persona", la que costó la perdida de apoyo de muchos grupos políticos de la época10.

Sin embargo, este no es un tipo de acción aislada en la región, en Chile, Brasil y en otros países de América Latina existían en esa época movimientos revolucionarios que luchaban por la liberación de la sexualidad sin tener noticia de que en otras partes del planeta se producían hechos paralelos y similares.

Resulta doloroso y paradójico presenciar discurso de prestigiosos activistas e intelectuales de la región predicar una supuesta filiación del movimiento local con el Stonewal de Nueva York de 1969. Doloroso por la invisibilización injusta de nuestro verdadero pasado político y paradójico cuando se considera que en cada país esa lucha, incipiente, espontánea y de ideología revolucionaria original fue literalmente eliminada por procesos gubernamentales de facto provocados y avalados por la política exterior del mismo país de cuyo movimiento de liberación homosexual ahora se pretende somos herederos.

En muchos lugares se realiza cada 28 de junio la conmemoración de la denominada Batalla de Stonewall recordando la respuesta dada en 1969, en un barrio de Nueva York, a una razzia policial -de las que se hacían rutinariamente contra los bares donde se reunían los homosexuales-, y que culminó en un violento enfrentamiento con los parroquianos del pub Stonewall. La valiente acción de quienes inspirados en las enormes manifestaciones de masas contra la guerra de Vietnam, en las batallas callejeras de los estudiantes franceses y cansados del incesante hostigamiento policial que padecían los homosexuales, y que protagonizaron, durante tres días y tres noches, una "ola de disturbios" contra la represión policial, el maltrato, la arbitrariedad, las detenciones y los abusos -en la que hubo varios muertos, heridos y detenidos- en pleno corazón neoyorquino11 es por cierto un hecho digno de memoria.

Pero también lo es nuestra propia tradición política situada mas allá de Stonewall.

Así lo reconocen quienes cada 1 de noviembre en Buenos Aires (Argentina) conmemoran la fundación de “Nuestro Mundo”, primer grupo político de homosexuales en Argentina y en Latinoamérica creado en 1968.

Así también lo reconoce el grupo lésbico Um Outro Olhar que en Sao Paulo, Brasil, celebra el Día Nacional del Orgullo Lésbico para el 19 de agosto, en conmemoración a la primera manifestación lésbica por la igualdad de derechos en Brasil que tuvo lugar en 1983 cuando al Grupo Açao Lésbica Feminista-GALF en respuesta a la prohibición de vender su publicación en el Ferro’s Bar, de Sao Paulo, organizaron una protesta en la puerta del bar. El evento también es un homenaje a Rosely Roth, líder lésbica de los años 80 fallecida en 1990.

Las acciones del movimiento en pos de los Derechos Sexuales tradicionalmente han logrado superar las barreras de los nacionalismos y localismos, sin embargo no es posible superar esas vallas a través de la invisibilización, la homogeneización o el desconocimiento de nuestra propia historia e identidad, esto se logra mas bien al poder vislumbrar la necesidad de articular los distintos matices de la lucha por la libre sexualidad con otras luchas, ya que la opresión que padecemos se corresponde con la que padecen otros grupos de personas oprimidas.

Es en este punto donde el carácter de las manifestaciones de la región tiene las posibilidades de tornarse más innovador y más político al asumir y potenciar la identidad y la individualidad en instancias donde lo diverso se vuelve protagonista encarnando un modelo de los valores sociales por los que luchamos y trabajamos.

De esta forma, una vez al año el gran ámbito de la marcha encarna la pluralidad, la diversidad y la aceptación de lo diferente que no solo debe limitarse a las identidades de género y orientaciones sexuales, sino que también debe abarcar los matices ideológicos, políticos,  religiosos, etc.; un modelo de diversidad democrática que garantice la expresión individual y que esperamos que las sociedades en las que vivimos algún día sean capaces de reproducir plenamente.


Notas
1 Alejandra Sardá
Programa para América Latina y el Caribe
Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas – IGLHRC
Resumen 2003 de hechos relevantes para las vidas de los gays, las lesbianas, las personas bisexuales y transgénero, y todas/os aquellas/os que consideran que la no discriminación por preferencia de género y/o sexual es parte integral de una sociedad más justa en América Latina y el Caribe.
2 Ibíd.
3 Rocío Fernández Collazo, Cecilia Marín, Serena Urdiales, Manuel Riveiro, A Co D Ho (Asociación Contra la Discriminación Homosexual – Córdoba)
Marchar con Orgullo en contra del mercado del GLTTTB sus mercaderes noviembre 2002, Nota publicada en “Nada es Natural”,
fanzina de la Convocatoria GLTTTB
Glttb@hotmail.com
http://go.to.convocatoriaGLTTB
4 Ibíd.
5 Alejandra Sardá
Programa para América Latina y el Caribe
Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas – IGLHRC
Resumen 2003 de hechos relevantes para las vidas de los gays, las lesbianas, las personas bisexuales y transgénero, y todas/os aquellas/os que consideran que la no discriminación por preferencia de género y/o sexual es parte integral de una sociedad más justa en América Latina y el Caribe.
6 Ibíd.
7 Ibíd.
8 México D.F., a 21 de marzo de 2003 (Antonio Medina/NotieSe)
Salud, Sexualidad y Sida
servicio informativo
9 El Peronismo, uno de los dos partidos mayoritarios de Argentina, festejaba en ese momento su primer triunfo electoral luego de una proscripción de años. La consigna sacaba de contexto una frase de la Marcha Peronista, adecuándola a las ideas revolucionarias del F.L.H.
10 Marcelo Ernesto Ferreyra
Cronología del Movimiento GLTB en Argentina
Gays y Lesbianas por los Derechos Civiles.
11 Andrea D’Atri
ORGULLOSA DIFERENCIA
28 de junio, Día Mundial del Orgullo Lésbico – Gay
Reportaje a Marcelo Ernesto Ferreyra
Publicado en La Verdad Obrera N° 85, 29/06/2001.


Sobre el autor
Marcelo Ernesto Ferreira es Coordinador del Programa para América Latina y el Caribe
Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC)
International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC)
e-mail: gaylesdc@arnet.com.ar
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Más allá de los derechos
Reflexiones sobre activismo cultural
 

Por Alejandro Merino

Son años que venimos-vivimos trabajando proyectos que tienen como objetivo mejorar la situación de los derechos de las personas que en nuestras sociedades experimentamos diversas formas de discriminación y exclusión; como bien sabemos, esta situación limita sustantivamente el ejercicio de la ciudadanía y es uno de los males endémicos que tiene la sociedad peruana y las latinoamericanas. Ahora bien, en nuestro país después de más de veinte años de activismo gay-lésbico [1] los avances en materia de derechos son nulos en nuestra legislación. Como bien sabemos, los movimientos feministas en el mundo han sido y son el referente de lucha más cercano que tenemos los colectivos integrados por personas que tenemos sexualidades y afectividades diferentes a la heterosexual hegemónica. Estos movimientos han trabajado intensamente en diversos ámbitos, el legal ha sido uno de los más importantes; de este modo, el avance teórico y propositivo ha sido beneficioso para la paulatina consecución de normas en pro del reconocimiento de los derechos de las mujeres: leyes contra actos discriminatorios, normatividad que penaliza la violencia contra la mujer, reconocimiento del enfoque de género como válido para los proyectos estatales de desarrollo económico-social, en fin, son algunos de los logros obtenidos en nuestro país.

En el camino emprendido por los movimientos feministas hemos visto avances y retrocesos tanto por virtudes y defectos propios [2] como por arremetidas del conservadurismo que se opone a los cambios. Ahora bien, es evidente que se ha avanzado, tenemos propuestas, proyectos, leyes y también instrumentos legales del derecho internacional que plantean la equidad y cuestionan las relaciones de poder existentes, sin embargo, en la práctica suele suceder que estas normas se topan no solamente con leyes que debemos modificar sino también con la cultura y todo el peso que tiene ésta en la interacción social. El temor al cambio, queramos o no, está presente e internalizado en nosotros y nosotras. Debemos reconocer también avances en el ámbito cultural, pues en el imaginario social han sido instalados los discursos contra el machismo y la violencia, notemos que en la actualidad incluso el sector conservador, en la mayoría de casos, se “cuida” de plantear estos temas abiertamente, se ha visto obligado a hacerlo de modo velado.

Por otro lado, tenemos que ser conscientes que sociedades como las nuestras tienen como característica común, unas más y otras menos, la doble cara respecto a la legislación: hecha la ley, hecha la trampa, reza un antiguo refrán popular. En nuestras sociedades ésta es una aseveración que refleja la realidad. Otro aspecto que debemos evaluar es que, ligada a esta dificultad de internalizar las normas “legales” y seguramente como consecuencia de ella, se comprueba la existencia de altos niveles de informalidad en los diversos ámbitos del quehacer humano; esto como sabemos, se constata no solamente en lo económico. Por último, es también sintomática la devaloración de la política, esta devaloración se refleja tanto en la aparición de los llamados advenedizos [3] en los espectros políticos nacionales, como en el mínimo interés que las personas muestran por la política tradicional de sus respectivos países. Es más que obvio el estado de alerta y poca credibilidad que adopta la mayoría de las personas frente a los discursos de los políticos tradicionales.

Ante estas constataciones surgen diversas interrogantes: ¿Qué estamos haciendo, luchando por conseguir leyes que en el futuro –si  se consiguieran– serán transgredidas o se convertirán en declaraciones en papel no útiles en nuestras cotidianeidades? ¿Estamos dando prioridad a un ámbito que probablemente no es considerado importante y prioritario en la vida de una gran cantidad de peruanas y peruanos? ¿Qué luchas se pueden plantear/pensar alternativa y complementariamente a nuestras propuestas actuales? ¿Es adecuado el discurso “político” que venimos utilizando? ¿Qué alternativas nos brinda “la cultura”? Y preguntarnos si para las personas, sus formas de lucha cotidianas y personales son tan válidas como las que planteamos a partir de lo que muchas veces hemos denominado: “propuestas políticas claras y coherentes”.

La cultura como territorio en disputa

Podemos aventurar una definición diciendo que cultura es el conjunto de elementos creados por los seres humanos en el desarrollo de sus interacciones y en su necesidad de relación con la naturaleza, específicamente la “memoria no hereditaria de la colectividad, expresada en un sistema determinado de prohibiciones y prescripciones”. [4] En este sentido, históricamente la cultura es cambiante y su (re)producción es fruto de dinámicas que se dan en diversos campos, ergo, no heredamos la cultura, la aprehendemos.

Ahora bien, es a partir de miradas críticas a los procesos de la (re)producción de la cultura que consideramos necesario plantear/pensar agendas y estrategias de incidencia desde nuestros movimientos. En estos procesos de (re)producción intervienen toda una serie de campos, la familia, la escuela, los medios de comunicación, etc., que tienen una incidencia fundamental en la dimensión simbólica.
Hasta qué punto es factible cuestionar el orden y trastocarlo a partir de plantear nuestras luchas incidiendo justamente en estos campos. El ordenamiento normativo-legal tiene gran una importancia en las sociedades que tienen niveles altos de internalización de la norma, en ellas el cuestionamiento y modificación de las normas incide directamente en las interacciones sociales. En cambio, para nuestras sociedades la modificación de la normativa legal adquiere relevancia a partir del valor simbólico que la sociedad otorga al instrumento legal modificado, pues en la práctica, salvo excepciones, la ley existe pero no necesariamente norma las interacciones sociales. Entonces me pregunto, es suficiente plantearnos la lucha por la consecución de nuestros derechos a partir del impulso de normas legales, sin tener en cuenta la cultura y toda su relevancia. Para nuestras sociedades la respuesta es más que obvia, la lucha por los derechos en el ámbito legal es importante pero no suficiente, nuestras propuestas políticas deben contemplar indispensablemente el activismo cultural.

Cultura, arte y activismo

Es obvio que el objeto cultural y entre ellos el objeto artístico [5] es un ente que está cargado de significados, es obvio también que para el común de las personas la actitud que se tiene frente al objeto artístico, en la mayoría de casos, es de recepción abierta a sus mensajes y  menos intelectiva, dado que sus niveles simbólico, expresivo y afectivo son muy relevantes. Recordemos por ejemplo, el impacto que tuvo la intervención urbana denominada “lavado de la bandera” como acto simbólico en la lucha por la democracia hacia fines de la década pasada.

En este sentido, en la elaboración de nuestras agendas y estrategias es indispensable considerar lo que desde hace mucho se ha denominado activismo cultural, el arte como instrumento y como mecanismo estratégico de lucha. Como sabemos, no es factible diferenciar entre arte político y arte no político, porque siempre es factible identificar ya sea la deconstrucción crítica del discurso o la reproducción de un sentido común dado, por tanto político.

Para nuestras agendas consideramos que es fundamental plantear miradas diversas de la realidad y al mismo tiempo exponer la diversidad, presentando expresiones artísticas que plantean rupturas a los órdenes binarios establecidos, a los discursos que reproducen esquemas heteronormativos cerrados y que se plantean exclusiva y hegemónicamente como válidos.

Encuentros con el Arte

En junio de 1999 un grupo de gays organizamos una serie de actividades artísticas que se llevaron a cabo en el Café Bar Hedonism, una discoteca de ambiente, hubo una muestra plástica, una premiación de concursos literarios, una función de danza y otra de teatro, un concierto de música popular, una noche de revista, una tarde-noche de cine en vídeo y como cierre, la fiesta del orgullo. El “impacto” que esta primera versión de los Encuentros con el Arte “Salvándonos de la hoguera” fue relativamente pequeño, aproximadamente un millar de personas asistió o se enteró de estas actividades, además de ello, la propuesta se realizó en el ghetto que muchos gays y lesbianas suelen desenvolverse cotidianamente. Sin embargo, la semilla ya estaba sembrada, en los años siguientes, Encuentros con el Arte ha ido in crescendo; en el 2000, varias organizaciones de gays y lesbianas se sumaron a la propuesta, luego, en los años posteriores el impacto y la proyección han sido mayores. Se editó el libro “Destejiendo el silencio”, se ha convocado por cinco años consecutivos al Concurso Dorian de Cuento y Poesía, en el que cada año se presentan más de un centenar de obras, y por tres años consecutivos al Concurso Brassaï de Fotografía, que ha posibilitado que se realice dos muestras con las obras participantes en diversas salas de la capital. Funciones de teatro, danza y un ciclo de cine en vídeo que tiene todos los años inusitado éxito.

La cobertura en medios ha sido cada vez mayor y también aumentó tanto el número de asistentes a las actividades, como las personas que voluntariamente colaboran con la organización. En los cuatro primeros años el financiamiento de las actividades fue cubierto con el auspicio de algunas instituciones amigas y por los aportes voluntarios que las personas asistentes dan al final de cada actividad. El año 2003 fue particularmente especial pues se contó con el apoyo del Proyecto Siembra Democracia del Instituto de Estudios Peruanos; un año antes la propuesta de investigación–acción “Diversidad sexual, prejuicio, medios de comunicación y ciudadanía”, que tenía a los Encuentros con el Arte como componente de acción social, fue seleccionada entre los proyectos elegidos para su financiamiento. Esto posibilitó un impacto especial, se convocó a un concurso que posibilitó la realización de “Suéltate la trenza, carda tus cabellos, pon tus trapitos al sol” una intervención urbana en la que participaron reconocidas personalidades y paralelamente se apoyó la realización simultánea del Primer Festival de la Diversidad Sexual en la cual el DiversiArte, organizado por Encuentros, fue parte importante, este primer festival fue organizado por la hoy Red Peruana TLGB.

Este año hemos constituido “Encuentros. Instituto para la Promoción de la Diversidad y la Cultura” con el afán de institucionalizar la propuesta y darle una mejor organicidad. Del mismo modo, en este año apoyamos réplicas de nuestras actividades en dos ciudades del interior del país y también en La Paz y Buenos Aires se van a realizar ciclos de cine en vídeo apoyados desde Lima. Una serie de co-incidencias que reflejan necesidades de expresión diversa y también demandas que se traducen en impulsar el activismo cultural. [6]

A manera  de colofón


Nosotros y nosotras que no vivimos en el centro de la cultura occidental tenemos nuestras propias formas de ser, éstas son diferentes a las del centro.

Revalorarlas, hallar sus virtudes (que como concepto tienen que ser repensadas), deconstruirlas, replantear los conceptos de ciudadanía y derechos y proponer nuestras propias alternativas, estos son nuestros retos. Hagamos el intento de despojarnos de la dependencia teórico-propositiva, y reflexionemos qué hay más allá de los derechos y cómo estás diversas formas de ser-estar han “resuelto” nuestras existencias. Por estos lados del globo hallamos propuestas diferentes de vida, formas diversas de estructurar nuestras relaciones, de interactuar y de ver el mundo... no estoy hablando de los conflictos entre cultura y derechos, la reflexión va más allá... probablemente cómo resignificamos nuestras visiones, he ahí el punto, cómo repensamos derechos y cómo se hacen “tangibles” y “reales” en nuestros imaginarios y en nuestras existencias.

Preguntas que me hago desde hace mucho y que me llevan a reflexionar acerca de las cuestiones éticas que implica afirmar que lo que proponemos es “lo mejor”, sin tener en cuenta muchas veces la visión que “el otro / la otra” pueda tener acerca de lo que es “lo mejor” para ellos y ellas. Es por eso indispensable, hoy más que nunca el discurso y la revaloración de las diversidades.

Más que derechos en papel, 
los quiero en mi vida.

Alejandro Merino Rosas
Mayo de 2004

Nota final
:
Por los días que redactaba este artículo, apareció en el diario oficial El Peruano la primera norma legal que reconoce la discriminación por orientación sexual en nuestra legislación, hasta donde tengo conocimiento, esta propuesta no ha sido impulsada por ninguna agrupación de trans, lesbianas, gays o bisexuales. Es obvio que el trabajo de sensibilización poniendo el tema en el ámbito público ha rendido frutos.


Notas
[1] Como ha sucedido en muchos países, en el Perú el activismo de colectivos que luchan por los derechos de las personas que tenemos una afectividad y sexualidad diferente a la heterosexual se ha focalizado en organizaciones gay lésbicas, la visión de diversidad se está incorporando de modo reciente.
[2] Interesantes reflexiones acerca de los avances y retrocesos en materia de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos alrededor de los “boomerangs legales” que surgen debido a la existencia de la doble moral y los prejuicios respecto a la sexualidad pueden leerse en el artículo de Alice Miller: “Las demandas por derechos sexuales” publicado por CLADEM: III Seminario Regional Derechos Sexuales. Derechos Reproductivos. Derechos Humanos. Lima, 2002 págs. 121 a la 140, y también en “Comentarios a la ponencia de Alice Miller” de Alejandra Sardá del mencionado libro, págs. 141 a la 146
[3] O como se les ha denominado, outsiders.
[4] LOTMAN, Jurij y USPENSKIJ, Boris; «Sobre el mecanismo semiótico de la cultura», en: Semiótica de la Cultura, Ediciones Cátedra, Madrid: 1979. p. 71
[5] Léase films, objetos de arte, instalaciones, muestras, fotografía, obras de teatro o danza, intervenciones urbanas, etc.
[6] Para quienes quieran informarse más detalladamente pueden visitar nuestra web: www.geocities.com/ecarteperu


Sobre el autor
Alejandro Merino Rosas,  es Ingeniero Civil de Universidad Nacional de Ingeniería. Estudios de Maestría en Planificación Nacional para el Desarrollo (UNI) y Política Social con mención en Género, Población y Desarrollo (UNMSM). Activista gay, co-editor de la Revista Paradero (2000–2001). Integrante de Encuentros con el Arte y de la Red Peruana TLGB.
e-mail: cantaresac@terra.com.pe
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Feria de la diversidad 2003 Plaza Francia-Lima
 

La muerte de un extraño.

Por Mauro Cabral y Ariel Rojman

I

David Reimer murió el 4 de mayo del 2004, en Winnipeg –ahí donde todo había comenzado. Para las revistas y los diarios, los programas de radio y los de la televisión; para la gente que pasa caminando por nuestras calles de nuestras ciudades; para la que camina las calles de otras ciudades y en otros idiomas; para quienes piensan y escriben,  también para quienes hablan en los bares y en las aulas; para quienes son activistas de casi todos los fines, para sus utopías, sus Libros, sus marchas y sus revoluciones; para el pulso silente de lo que vive y de lo que muere, para aquellos y aquellas que existen, ahora mismo, y ahora mismo existen perfectamente sin nosotr*s, qué duda cabe, la muerte de David Reimer en Winnipeg es la muerte de un extraño.

Había nacido 38 años antes del día en que sintió que era tiempo de morirse. Había nacido en los ahora lejanos sesentas, y sido llamado legalmente Bruce Reimer. Tenía, además, a Brian, su hermano gemelo. Ambos fueron sometidos poco tiempo después de nacer  a una circuncisión que, en el caso de David (en aquel entonces Bruce) tuvo consecuencias nefastas. Quemado accidentalmente por el bisturí eléctrico utilizado para la circuncisión, su pene se desprendió. Con desesperación, Ron y Janet Reimer,  padre y madre de Bruce, buscaron atención médica para su hijo. La ayuda finalmente llegó, en la solución propuesta por el equipo que el psiquiatra y sexólogo John Money lideraba en la clínica de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. Según este equipo  era necesario –en realidad, imprescindible- transformar a David en una niña. Transformar quirúrgicamente su cuerpo, quitando sus testículos; feminizarlo hormonalmente; resocializarlo (David, entonces un Bruce de casi dos años), cambiando su nombre, sepultando su historia bajo el trabajo activo de un secreto familiar enarbolado como condición de posibilidad de la cordura y la vida.
                                                                                                                                                                                                                                                        
El entusiasmo del equipo de la Johns Hopkins era evidente: por primera vez existía la posibilidad de comprobar, a través de un experimento viviente, aquello que la filosofía del construccionismo radical y las ciencias biomédicas venían repitiendo desde hacía años en Norteamérica: la absoluta prioridad de la socialización sobre cualquier mandato genérico que la naturaleza pareciera imponer sobre el cuerpo sexuado. El experimento contaba con dos ventajas soñadas: se trataba de un niño “normal” hasta el desgraciado accidente que lo privara de su pene, y contaba con un hermano gemelo, cuya socialización masculina serviría de contraprueba. Durante los años que siguieron Bruce (cuyo nombre había sido cambiado por aquel entonces a Brenda) y Brian Reimer fueron sometidos a innumerables evaluaciones y revisiones; sus actitudes genéricas fueron observadas y tabuladas; los logros de Brenda Reimer en pos de la feminidad designada y establecida como su destino fueron comentados y celebrados en sitios tan diversos (y tan próximos) como la virulenta arena endocrinológica, la reinante urología pediátrica, la emergente sexología y el gozoso feminismo constructivista. Su cuerpo cambió –hormonal y quirúrgicamente, como estaba previsto; su identidad cambió, hasta transformarse en la de una niña destinada a crecer y transformarse en una mujer a salvo del horror de ser un hombre sin pene (es decir, de no-ser).  El concepto de género había logrado así una carnadura experiencial, capaz de sostener empíricamente tanto el divorcio definitivo entre naturaleza y cultura como el telos positivista de una infinita maleabilidad del cuerpo bajo la intervención benéfica de la técnica.
                                                                                                                                                                                                                
A los 14 años de edad, sin embargo, Brenda Reimer decidió discontinuar sus visitas a la clínica de la Johns Hopkins; simplemente (horrorosamente) su femineidad no encajaba en su propia percepción de sí, explícitamente masculina. El secreto familiar de los Reimer comenzó a resquebrajarse y, tras escuchar por primera vez su historia relatada por boca de su padre, Brenda Reimer decidió regresar  en la adolescencia a una vida que parecía a la vez imperativa e imposible [1] . Adoptó entonces el nombre de David, bajo el que vivió, trabajó, se casó y crió hijos, hasta que decidiera suicidarse a los 38 años, muerto, finalmente, como un extraño, como un extraño que sostenía anónimamente, en su carne, una de las pesadillas fundacionales de nuestra cultura.

II

Hablar como personas intersex y de intersexualidad aparece aún hoy como un ejercicio de articulación  dificultosa, y hasta por momentos inverosímil. Nos alejamos en el tiempo, es cierto, de las fantásticas criaturas que asombraban, fascinaban y aterraban con su corporalidad genéricamente incongruente a los públicos ilustrados y victorianos. [2] Y sin embargo, formamos parte integral de aquella misma estirpe de seres cuya conjugación en los campos imbricados y tensos de la lengua y la ley es puesta en jaque, una y otra vez, por la irreductibilidad pertinaz de nuestra carne a un cuerpo constituido en la diferencia sexual binaria. [3] Mucho de la fantasía afiebrada y morbosa todavía persiste, en la exhibición contemporánea de la intersexualidad como protagonista fugaz del interés mediático en el exotismo de las diferencias y los márgenes. No obstante, el sitio privilegiado reservado a nuestra existencia, a la existencia de la intersexualidad en nosotr*s, es el silencio [4] .

 No cualquier silencio, sin embargo.

 Sometid*s desde nuestra primera niñez a tratamientos quirúrgicos y hormonales que buscan afanosamente inscribir nuestra carne en la sexuación binaria de los cuerpos de la ley y la lengua, la economía sociomédica de "normalización" corporal hace del silencio el centro punzante de su estrategia mutiladora.  Se silencia la diferencia, la anormalidad, la malformación; el chirrido de la ambigüedad, de la indefinición, del mas allá de la norma; se silencia lo que aparece como genéricamente inarticulable para que su articulación sea posible, para que sea posible en el Género y los (dos) géneros, masculino o femenino -cada cual definido a partir de un standard corporal mas allá del cual la carne intersex desafía la capacidad de predicación genérica. [5] Sin embargo, la entrada que las intervenciones de "normalización" genital parece asegurarnos en el género, como condición de posibilidad de la subjetividad, tiene como precio la instalación una y doble del silencio y del daño en el cuerpo intersex, irremisiblemente mutilado. La insensibilidad campea en la carne, entonces, allí donde el bisturí la arrasa.

La emergencia del activismo intersex a comienzos de la década de 1990 ha estado íntimamente ligada, sin duda, a la emergencia misma de voces intersex capaces de desafiar, en el desgarramiento incesante de autobiografías militantes, la sutura silenciosa del género como naturaleza en la lengua; capaces de traer a la luz, desde las sombras del silencio, la vergüenza y el secreto, la producción incesante de monstruos –allí donde la diferencia monstruosa intenta ser aniquilada, una y otra vez, por el humanismo monstruoso de cierta bioética. [6]   Pero esta visibilidad que la escritura intersex proyecta sobre los culturalmente  silenciados de nuestra experiencia no deja de arrojar, en cada gesto narrativo, una doble evidencia anudada. Primera evidencia:  la intersexualidad puede ser pensada –tal y como propone Robert Crouch- como un status liminar, un sitio de humanidad –aún- no predicable [7] .

Porque nuestra carne fracasa en cumplir la ley del Género como binario es que la humanidad se nos inscribe a través de tecnologías sociomédicas de humanización –inscripción, entonces, de la carne en el orden de los cuerpos, inscripción en el género que es, a la vez, borramiento de lo que late, excede y asedia las fronteras tranquilizadoras de lo naturalmente femenino y masculino. Segunda evidencia: lejos de reparar accidentes y “malformaciones” sin fortuna, el despliegue sociomédico de tecnologías “normalizadoras” del cuerpo y la historia de vida inscriben en el centro de nuestra experiencia subjetiva –en el centro de aquello que será, para nosotr*s, nuestra subjetividad- la intervención en la carne brutalmente corporalizada como forma del daño –daño que palpita, que va con nosotr*s adonde vayamos, daño que nos habita como silencio y como desgarro, daño que nos hace en la palabra y en el llanto, daño que, está visto, no sólo crea diferencia, sino también nos mata. En nuestra cultura nadie nace intersex. Brutalmente se llega a serlo.

El imaginario medico que marcó la vida y la muerte de  David Reimer trabaja entre nosotr*s, sin embargo, con una frecuencia y una intensidad escasamente contestadas. Situado a la vez en el origen de nuestra caja de herramientas de conceptos y estrategias y mas allá de las fronteras de lo teórica y poliíticamente interpelable, la medicalización y mutilación de las vidas intersex permanece en el exterior de la mayor parte de las agendas de los feminismos, los movimientos afirmativos en términos de ciudadanías sexuadas, los activismos de minorias sexuales y de género y aún de aquellos que demandan el cumplimiento efectivo de derechos humanos. [8] La intersexualidad permanece, en su asedio continuo a la inteligibilidad genéricosexual de la cultura, en las sombras constituyentes de la diferencia sexual binaria como modo de ser y representación de los cuerpos. El arrasamiento sociomédico de nuestra carne y nuestra experiencia continúa, en la visibilidad nula de las maternidades, salas de espera y quirófanos, en los secretos guardados de familia a familia, en los libros de medicina a cuyas paginas poc*s teoric*s y activistas se atreven; y continua fundando el orden heterosexista, homofóbico y misógino, en las fronteras mismas de lo que hace, de cada un* de nosotr*s, hombres y mujeres corporalmente inteligibles [9] .

III

En la experiencia intersex de la subjetividad hay una convivencia histórica con el tráfico incesante y constitutivo entre seres y cosas; la historia de David Reimer, codificada en mor de la anonimidad bajo el nombre de caso John/Joan muestra desde la extrañeza de su ocurrencia el continuo cosificarse de nuestros casos. [10] La cosificación se hace cuerpo, extendiéndose a nuestro alrededor –y a nuestro través- como una mancha de aceite de espesor ontológico; tratad*s como cosas técnicamente manipulables y transformables genéricamente en seres, el mundo prescrito por ese mismo tratamiento vela para tod*s la contingencia absurda del cuerpo-en-la-naturaleza; confiadamente vemos, reconocemos y sentimos cuerpos mediados por la técnica, cumpliendo a pie juntillas la prescripción que nos hace a un*s malformaciones “corregidas” y a otr*s hombres y mujeres naturalmente dad*s. Se enuncia el género en la lengua, desplegándose en las palabras como un lienzo sin desgarros ni costuras; se administra al género y a sus (dos) cuerpos en la ley, como a una cosa más, entre otras cosas, dada desde siempre, y simplemente –y técnicamente- revelada.  No hay activismo posible sin puesta bajo interrogación  radical del cierre binario de lo que existe, de los relatos fundantes que naturalizan ese cierre como ser natural de los cuerpos, sin la puja persistente de la palabra intersexuada contra las suturas que hacen y a la vez constriñen los límites éticos de esos relatos.

La tristeza de la escritura en este texto sombrío no es solamente la de un inabarcable memorial de agravios. No es solamente, tampoco, la tristeza del cansancio, del trajinar de todos días en la extrañeza genérica de una lengua que nos es la vez propia y extraña. Mucho menos se trata, solamente, del inventario a menudo aplastante, de lo hecho y por hacer; del recorrido  minucioso, siempre incompleto y siempre interminable, del Género y sus costuras,  de nuestros cuerpos y de las suyas. A contrapelo de muchas demandas de justicia sostenidas en el presente y para el futuro, nuestro modo del decir teórico y político intersex es declaradamente anamnético [11] : queremos transformar radicalmente, es cierto, los modos éticos y políticos de concebir la corporalidad sexuada. Pero también queremos y necesitamos recordar, y que las transformaciones y la justicia alcancen también, en su cumplimiento, al territorio extraño y desolado de nuestros muert*s.

Mauro Cabral y Ariel Rojman,
Córdoba, mayo-junio de 2004


Notas
[1] El fracaso del experimento Reimer no fue reconocido por John Money y sus colaboradores hasta muchos años después; lejos de reconocer posibles problemas inherentes de la empresa, dicho fracaso ha sido y es atribuido a errores de la familia de David; el paradigma medico que establece la necesidad de “normalizar” el cuerpo para que la socialización de género encuentre un ancla corporal que la vuelva congruente y creíble permanece vigente hasta nuestros dias. Los relatos de ex pacientes intervenid*s y de las consecuencias fisicas y emocionales de esas intervenciones, así como los relatos de quienes no fueron intervenid*s y sin embargo viven vidas (incluyendo vidas sexuales) saludables no son considerados en la literatura biomeédica dominante.
[2] Véase, por ejemplo, la fascinante reconstrucción histórica emprendida por Alice Dreger en Hermaphrodites and the medical invention of sex. Harvard University Press, USA, 1998.
[3] Lugar que compartimos,  por supuesto, con otras identidades imposibles, como las contenidas en el interior múltiple y diverso de la campana transgenérica, tales como (pero no excluyentemente) la transexualidad y el travestismo.
[4] La definición de intersexualidad que utilizamos tanto en este texto como en nuestra práctica habitual como teóricos y activistas políticos intersex se separa de las connotaciones puramente diagnósticas de su empleo biomédico, para ser enunciada desde una posición eminentemente subjetiva. De este modo, llamamos intersexualidad al conjunto de situaciones en las que la bioanatomía de una persona –y, en particular, su aparato sexual-reproductivo- no conforma los standards culturalmente vigentes de corporalidad femenina o masculina (standards que actúan, es preciso recordarlo, como ideales de enorme eficacia regulativa). Esta no-conformidad corporal (no-conformidad entre carne y cuerpo genéricamente sexuado, podríamos decir) puede adoptar formas diversas (clítoris “demasiado” grandes, penes “demasiado” pequeños, ausencia de vagina, órganos “malformados” etc) que no necesariamente comprometen la asignación de un género al  nacer, sino que marcan una diferencia dada respecto de un standard asociado con la diferencia sexual como naturaleza binaria. Caer fuera del standard corporal de la feminidad o la masculinidad ha implicado para much*s de nosotr*s, e implica también en el presente para much*s otr*s niñ*s intersex el sometimiento a tratamientos de “normalización” corporal, a través de intervenciones quirúrgico-hormonales y sociales (como reasignaciones de género, cambios de nombre, etc), realizados enla primera infancia, sin el consentimiento de la persona intersex en cuestión, y muy frecuentemente mantenidos en secreto hasta la adultez. Como personas intersex sometidas en su  niñez y adolescencia a estos tratamientos –que denunciamos como mutilación genital infantil intersex- incorporamos decisivamente la experiencia del daño como parte central de la definición de intersexualidad, cuando intersex se enuncia en primera persona, cuando nuestro nombre es intersex.
[5] Indudablemente, nuestra posición es deudora de las lecturas antiesencialistas del binomio sexo/género emprendidas, entre otras, por Judith Butler. De acuerdo a esta perspectiva consideramos al sexo como genéricamente conformado a través de matrices de subjetivación. El género, lejos de ser la mera realización social del sexo, aparece aquí en su plena dimensión constituyente y regulativa y, escrito en mayúsculas, como Género,  nombra a uno de los modos de la Ley.
[6] Véanse, por ejemplo, la compilación realizada por Alice Dreger Intersex in the Age of Ethics, University Publishing Groups, USA, 1999. Tambien el sitio web de la Sociedad Intersex de Norte America (ISNA), www.isna.org
[7] Robert Crouch desarrolla su teorizacion de la intersexualidad como status liminar en su articulo “Betwixt and Between: the pst and future of intersexuality”, publicado en la compilacion de Alice Dreger anteriormente citada.
[8] Véase, por ejemplo la compilación de textos de Alda Facio y Lorena Fries Sexo y Género, LOM, Santiago de Chile, 2000.
[9] El manejo sociomédico de la intersexualidad tiene tanto rasgos fuertemente misóginos (quien fracase en conformar el standard de masculinidad debe ser transformad* en mujer… siendo que el único standard fundamental de la feminidad parece ser el de la penetrabilidad). La evaluación de los genitales en términos de su capacidad para funcionar en el contexto de relaciones sexuales heterosexuales penetrativas tiene su correlato en la homofobia explícita de dicho manejo médico: una de las principales razones para intervenir quirúrgicamente a niñ*s intersex es que la  no intervención podría derivar inevitablemente en  homosexualidad (un niño con micro pene podría resultar gay; una niña con un clíttoris mayor a la media, lesbiana, etc). Véase fundamentalmente el libro de Suzanne Kessler Lessons from the Intersexed, Rutgers University Press, 1998.
[10] Véase el texto de John Colapinto As Nature Made Him. The boy who was raised as a girl. HarperCollins, USA, 2000.
[11] Esta relación entre memoria y justicia, así como la postulación de una demanda de justicia que abarque no sólo a quienes viven sino también a quienes han muerto es deudora de una tradición  que, desde Walter Benjamin a Reyes Mate llama a la formuación de una ética histórica capaz de dar cuenta del estado de excepción permanente que define a las víctimas. Véase, por ejemplo,  de Reyes Mate “La justicia de las víctimas”,  publicado por la revista Pensamiento de los Confines, Buenos Aires, 2003.


Nota de los autores
¿Cómo eludir en la lengua el imperativo binario del género? ¿Cómo introducir, de algún modo, lo que excede, aún desde el interior, el cierre normativo del género?  En este texto hemos apelado a un recurso que creemos, aún en su imperfección, capaz de introducir al menos una cuña en el cierre del género en femenino o masculino. Es en este sentido que utilizamos el signo * para nombrar personas cuya carnalidad, corporalidad, identidad y/o expresión de género sin reducirlas a un supuesto saber de la otredad genéricamente normado.
Sin embargo, la utilización del  signo * ha respetado, por supuesto, la identidad de género como posición subjetiva, allí donde esta se manifiesta -es decir, donde la predicación del género es autorizada por la propia persona de quien se predica. Ni el empleo del signo * ni el reconocimiento del género como subjetividad comprometen orden de  necesidad alguno en términos de congruencia carnal,  corporal, génerica y/o expresiva -es decir, la  diferencia entre la utilización del signo * y la del género binario no responde a ningún ordenamiento  diferencial de sujetos en los términos mencionados.


Sobre los autores
Mauro Cabral y Ariel Rojman son escritores; ambos comparten tanto indagaciones filosóficas e históricas en torno a cuestiones de corporalidad, humanidad, ciudadanía y lenguaje como trabajo  activista en el movimiento intersex.   E-mail:  mauroicabral@yahoo.es
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DÍA DEL ORGULLO GAY EN  AMÉRICA LATINA:
VISIBILIZACIÓN    Y CIUDADANÍA


Entrevistas a Silvia Ramos (Brasil), Juan Pablo Sutherland (Chile), Roberto Colman y Maria Inés López (Paraguay) y Jorge Bracamonte (Perú).

Las celebraciones del día del Orgullo, se convierten en una tradición en América Latina. Aunque presentan algunas características comunes, también es cierto que existen diferencias entre ellas que resultan de factores internos y externos a los movimientos.

Las entrevistas logradas en esta ocasión, recogen experiencias de actores/  as  tanto de la academia como del activismo procedentes de Brasil, Chile, Paraguay  y Perú, todas  nos expresan cuestiones comunes en sus procesos y agendas pero también distinciones en su accionar. Las lecciones aprendidas y el enriquecimiento de sus agendas proporcionan valiosas reflexiones. La experiencia del movimiento GLBT de  Brasil, reconocida por su convocatoria a cerca del millón de  participantes, ofrece la praxis del survey que se realizó en la marcha del orgullo del 2003 y que se repetirá este año. Silvia Ramos da cuenta de los nuevos compromisos del gobierno de su país a favor de las causas de los GLBT y de los esfuerzos que deberán hacer para que las promesas sean cumplidas.

Por su parte, Juan Pablo Sutherland de Chile e Inés López y Roberto Colman, de Paraguay, describen coincidencias respecto a los procesos en tiempos de dictadura y la represión de aquellos tiempos. La democracia, sin duda, les amplió el horizonte y hoy estamos frente a un movimiento LGBT paraguayo muy activo. En Chile el movimiento que sufrió fuerte amenaza de la dictadura pinochetista, enfrenta hoy a grupos organizados fascistas, expresa Sutherland que en Chile se replantea hoy el orgullo gay de un modo más abierto, en un contexto nuevo de país.

En Perú, Jorge Bracamonte, explica que los movimientos LGBT han salido de la etapa de visibilización y se esfuerzan en un proceso de ciudadanización que comprende  a la vez la lucha por una Ley de no discriminación por orientación sexual. El lema de 2004,  expresa de alguna manera sus apuestas por el presente y futuro: “En nuestras diferencias tod@s somos iguales“. Agradecemos a nuestros/as entrevistadas esta mirada tan cercana a sus procesos.


Brasil:

¡Parece que será possível marcar a primeira década desse século como a década da diversidade!

Silvia Ramos, es Coordinadora del Centro de Estudios de Aseguramiento y Ciudadanía de la Universidad Candido Mendes (Rio de Janeiro).

CS: Si haces una mirada retrospectiva a las primeras celebraciones del Dia Del Orgullo Gay, ¿ cómo te ves tu y al movimiento GLBT en relación al Hoy? ¿Qué actores participaban? ¿Cuáles hay ahora?

Hoje, quase 10 anos depois da primeiras celebrações do orgulho gay no Brasil, as chamadas “Paradas” Gays e Lésbicas se tornaram, em várias cidades brasileiras, a maior manifestação pública de afirmação de identidade do país. Estima-se que as Paradas de São Paulo e Rio de Janeiro reuniram, em 2003, mais de um milhão de pessoas. O evento se tornou célebre em várias cidades, como é o caso de Porto Alegre, Brasília, Salvador, Goiânia, cidades do interior de São Paulo e no presente ano, em 2004, no quase todas as capitais do país celebrarão a data com manifestações públicas de rua.

O fato mais importante é que as Paradas se desenvolveram num contexto de profundas alterações da cena homossexual brasileira a partir da segunda metade dos anos 90: uma série de iniciativas, não articuladas entre si, foram responsáveis por alterações consideráveis no quadro essencialmente defensivo em que a temática homossexual se manteve durante as décadas de 70 e 80. Entre os acontecimentos mais importantes que começam a se desenrolar a partir de 1995, destacam-se as experiências de políticas públicas em segurança e cidadania; as iniciativas de legislação anti-discriminação e de ampliação dos direitos civis; a literatura homoerótica e o cinema gay e lésbico; a proliferação de sites na Internet e a criação de um mercado homossexual ligado a bares, boates, revistas e turismo; o surgimento de novos formatos de militância e, finalmente, as marchas de orgulho gay. Ao mesmo tempo, se aprofundou, na década passada, o reconhecimento da homossexualidade como objeto de investigação relevante para pesquisadores, universidades e financiadores.

¿Cuál era el comportamiento de las fuerzas conservadoras u opositoras? y ¿ahora?; ¿Qué otras fuerzas son contrarias a estas celebraciones y cómo lãs repelen?


Surpreendentemente – e esta, talvez tem sido a principal lição das política de visibilidade massiva – a realização das Paradas passou, ano a ano, a contar até mesmo com o apoio oficial dos governos das cidades (independentemente de sua inclinação político partidária), além do apoio de parlamentares progressistas, lideranças sociais e outras forças culturais, sempre aliadas do movimento homossexual, como artistas. Em vários locais a Parada entrou par ao calendário oficial  da cidade e conta com apoio financeiro e a presença do Prefeito(a). A lição é que na medida em que gays e lésbicas afirmam suas identidades, reivindicam direitos, demandam cidadania e exigem reconhecimento, conquista-se uma quantidade de apoio positivo que supera em muito as forças conservadoras.

CS. Finalmente ¿Qué actividades han preparado para este 2004? ¿Continúa la etapa de visibilización?  ¿Qué objetivos se proponen ahora? ¿Qué temas son los prioritarios? ¿Como describirías la etapa actual de estas celebraciones?

Uma das novidades da celebração deste ano em duas cidades brasileiras (Rio e Porto Alegre) é a realização, no dia da Parada e dentro da Parada, da Pesquisa Política, Direitos, Violência e Homossexualidade. Já realizamos pesquisa parecida no Rio, em 2003 e a ampliação deste ano pode ser indicação de que estaremos criando uma nova tradição nas paradas do orgulho no Brasil, que é combinar celebração com produção de conhecimento sobre a comunidade homossexual, cujo acesso, no cotidiano, é tão sempre tão difícil.

A pesquisa está sendo realizada com uma característica muito especial, a articulação de grupos de ativismos homossexual com centros de estudos e grupos universitários. Isto é, com um recorte raro que combina militância com rigor acadêmico. Treinaremos 70 voluntários no Rio e 30 voluntários em Porto Alegre e esses pesquisadores voluntários serão responsáveis pela coleta dos dados. Os resultados serão analisados pelo Centro de Estudos de Segurança e Cidadania da Universidade Candido Mendes (CESeC), o Centro Latino Americano de Sexualidade e Direitos Humanos da Universidade do Estado do Rio de Janeiro (CLAM), o Núcleo de Pesquisa em Antropologia do Corpo e da Saúde da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (NUPACS), o Grupo Arco-Íris, do Rio de Janeiro e o Grupo Nuances. Quem estiver interessado pode conhece os resultados da Pesquisa Rio 2003 no site www.cesec.ucam.edu.br

Uma outra grande novidade é que acaba de ser assinado, há uma semana, em Brasília, o Programa de Combate à Violência e à Discriminação contra GLBT e de Promoção da Cidadania Homossexual, o BRASIL SEM HOMOFOBIA, onde o governo brasileiro assumiu compromissos com a redução das discriminações contra gays, lésbicas, transgêneros e bissexuais. Embora ainda seja necessária muita luta, muita solidariedade e muita visibilidade para fazer o governo cumprir sua palavra, esse passo representa uma grande conquista do movimento homossexual e é uma vitória da sociedade, que deverá ser celebrada nas dezenas de Paradas deste ano.
Parece que será possível marcar a primeira década desse século como a década da diversidade!


Chile:

En Chile se replantea el orgullo gay de un modo más abierto,  en un contexto nuevo de país”

Juan Pablo Sutherland es escritor, crítico, y comunicador social. Integrante de la red de estudios de masculinidades (Flacso, Chile ). Participa en instancias de reflexión cultural nacionales y en el extranjero. Asesor del proyecto “Homofobia y Opinión Pública en Chile” en MUMS (Movimiento Unificado de Minorías Sexuales). Imparte clases sobre Queer Studies en Diplomado de Género, Facultad de Filosofía, Universidad de Chile. 

Mirada retrospectiva

En Chile hay momentos claves en la celebración del orgullo gay. Hitos de esa etapa fueron: re-significar la fecha, pues se pensó que el 28 de junio era una fecha que convocaba un formato muy importado. En Chile hubo episodios que podían perfectamente articularse como emblema de la lucha de las minorías sexuales. En esa perspectiva se tomo el 4 de Septiembre en homenaje a los homosexuales que murieron en el incendio de la disco Divine en Valparaíso en el año 1993 en un confuso incidente todavía no aclarado por la justicia. Desde esta perspectiva se intentó agregar elementos para conjugar cuestiones de mayor masividad. Septiembre es un mes en Chile cargado políticamente —es el mes de la independencia, de la elección de Salvador Allende en 1970 y del golpe militar de 1973— pero trae además la llegada de la primavera y por ende es más favorable para la celebración.

Actores.

El movimiento GLBT en Chile ha tenido un desarrollo progresivo desde los inicios de los años 90. Ya a mediados de los 80 surgen las primeras organizaciones, una de ellas fue Ayuquelen, organización lesbica-feminista que se fundó a raíz del atentado a Mónica Briones, joven lesbiana asesinada en pleno centro de Santiago por un uniformado. Luego, viene el surgimiento del Movilh-histórico —Movimiento de Liberación Homosexual— que a su vez nace en la Corporación Chilena de Prevención del SIDA en el marco de un taller de derechos civiles. Sin duda, hay un contexto además que se liga con el proceso post-dictadura, en el sentido de la re-construcción democrática de los 90.

Los movimientos sociales  intentan poner sus temas en estos nuevos escenarios. En ese marco el movimiento homosexual naciente es uno de los actores más movilizados, pues comienza con una fuerte ofensiva de visibilidad, levanta nuevas categorías como el derecho a la diferencia y la politización del cuerpo; surgen las Yeguas de Apocalipsis con Francisco Casas y Pedro Lemebel, dupla de arte homosexual que re-politiza la parodia travesti e instala un imaginario homosexual en la cultura. En esos años la bandera de los derechos humanos es fuerte, pues las víctimas de la represión en dictadura, los familiares de los detenidos desaparecidos y el mundo social y político se movilizan para presionar bajo el lema de Verdad y Justicia.

Ese contexto irrumpe el movimiento homosexual que liga derechos sexuales y derechos humanos. Por otra parte, se realiza una multitudinaria marcha en 1992, donde por primera vez interviene una organización gay, el Movilh, que con unos doce militantes sorprende al publico. En esos momentos complejos, no se sabía mucho la reacción de los otros actores, pues no se comprendía el acto de vincular los derechos humanos con los derechos sexuales. De esa época a la fecha, las cosas han cambiado mucho, cuestión que se dio por la fuerza del movimiento social emergente que construyó alianzas a nivel social, político y cultural.

Lecciones aprendidas.

Creo que lo más relevante fue articular un discurso antidiscrimatorio que ligara los derechos humanos con la vivencia cotidiana de homosexuales y lesbianas. Generar una amplitud en la manera de mirar la transformación social y cultural, señalando las subjetividades minoritarias como expresiones de una diversidad que no había rescatada. Este ejercicio se alejó de las antiguas prácticas políticas de izquierda, pero con mucha influencia de ellas, para re-significar otras estrategias de cambio en el país.

Los comportamientos.


Las reacciones iniciales fueron muy fuertes. Inicialmente, la Iglesia Católica se opuso ferozmente a este fenómeno emergente y se castigaba ese ímpetu de visibilidad. La clase política no entendía ese nuevo escenario y la homosexualidad estaba siempre en la crónica roja, criminalizada y mirada con malos ojos ante la avalancha de nuevos sujetos políticos en la cultura. Además, no había mucha diferencia entre derechas e izquierdas, a pesar de las cercanías de los fundadores de los movimientos con la lucha contra la dictadura y el mundo social de la izquierda chilena. Por otra parte, la fuerte moral conservadora impedía que se rompiera el circulo de hierro parta debatir con altura. Los medios de comunicación cumplieron una labor importante y costó mucho para que se fuese respetando el modo de informar y no estigmatizar. Todavía se distorsiona mucho, pero hay mayor diversidad para tomar el tema. En esos tiempos los gays y lesbianas pasaban por ser parte de rarezas y exportación de costumbres “no nacionales”.

Las fuerzas conservadores llevan la agenda valórica en el país y son muy batallantes en este campo. Jurídicamente, el panorama era complejo por la clara señalización en el código penal sobre la sodomía, que fue eliminado recién en el año 1999.

Como consideración final, en Chile se replantea el orgullo de un modo más abierto en un contexto nuevo de país. La celebración de cinco a seis mil personas por las calles de Santiago todos los últimos seis años en septiembre, ha tenido un desarrollo interesante. Desde la experiencia inicial, se trabajó con nuevos conceptos que abrieran más los discursos y generaran impacto publico.

Tanto el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales, MUMS, organización derivada del Movilh-histórico; y la Corporación Chilena de Prevencíon del SIDA, fueron claves en esta reconstitución. La llamada Patria Gay fue un intento de asociar el evento con un sentido de país, generando además la polémica por releer el mes de la patria para que incluyera a las minorías. Luego, vino un contexto favorable para organización de una fiesta cultural. En ese marco, se inauguró la primera Muestra de Cine Gay-Lésbico en el Cine Arte Alameda, en pleno centro de la ciudad, lo cual visibilizó a la homosexualidad desde otro lugar.

Etapas y actividades para este año.


Diría que hay cierta madurez a la hora de mirar hacia atrás. Quizá se esté en un momento distinto al de años atrás, donde sólo se luchaba por la visibilidad. Esta vez, la demanda es más especializada, se trabaja a nivel de propuesta de marcos regulatorios y jurídico-parlamentarios, para detener la discriminación de las minorías. Se trabaja en alianza con otros grupos, se demanda cuestiones más acotadas, se pone en el debate temas como la unión civil y los derechos sexuales y reproductivos.

Durante los últimos años en Chile, el debate ha sido fuerte entre el poder judicial. Dos jueces han sido cuestionados en su calidad profesional y personal por develar su orientación o prácticas homosexuales en contextos complejos. En esa perspectiva el desafío es mayor, pues requiere estrategias más eficaces y precisas con destrezas profesionales y técnicas más sistemáticas, además de lo discursivo y el ámbito mediático, en el área jurídico-legal, el trabajo en redes sociales, con la academia universitaria, la investigación social, las propuestas en la educación y el trabajo. Experiencias como el Sindicato de gays, lesbianas y transgéneros de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, son importantes para pensar en nuevas modalidades. Pensando el orgullo, la celebración debe poner al centro estas demandas, sin restarle el ánimo festivo que atrae a la opinión publica y que posibilita otras lecturas.


Paraguay

Día Internacional de los Derechos Humanos de Gays, Lesbianas, Transgéneros, Bisexuales

Entrevista realizada a Roberto Colman, Coordinador GAG-LT; María Inés López e integrantes de GAG-LT

Mirar hacia  atrás

Pocos años atrás celebrar públicamente el Día de los Derechos Humanos de gays, lesbianas y transgéneros en Paraguay hubiera sido una propuesta rechazada de plano por la misma gente militante, por razones que iban desde que tal propuesta era innecesaria hasta el riesgo a una mayor discriminación. El miedo a la cárcel y hasta a la tortura no era infundado, pues muchos/as de los/as que aún hoy militan en las organizaciones GLTB han sufrido esas experiencias en más de una oportunidad durante la dictadura stronissta, [1] y una manifestación de ese carácter habría terminado seguramente de la misma forma que en aquellos años.

Sobre actores sociales

A medida que se consolidaba la democracia – al menos en cuanto al ejercicio del derecho de expresión- también se fortalecían las organizaciones civiles y  entre ellos surgen muchos años después organizaciones que reclaman el respeto al derecho de vivir su sexualidad sin tantos miramientos a los patrones culturales y sociales dominantes.

El CHOPA (Comunidad Homosexual del Paraguay), fue una de las primeras organizaciones que ha manifestado su inquietud hacia el tema de la organización del Sector. En el año 1999 el GAG-L (Grupo de Acción Gay Lésbico) (hoy Grupo de Acción Gay, Lésbico y Transgénero GAG-LT) inició un trabajo desde la perspectiva de los Derechos Humanos del sector y ha politizado el tema en la sociedad paraguaya. Desde estos años este tema en Paraguay se ha visibilizado en el Marco de los Derechos Humanos y en la agenda política ciudadana. En el año 2003,  se conforma también una organización integrada exclusivamente por lesbianas, que adoptó el nombre de “Aireana” y que se sumó a la tarea de perseguir modificaciones en la estructura legal y cambios de actitudes que favorezcan el ejercicio de los derechos sin discriminación.

Visibilización, alianzas y medios de comunicación

En los primeros años de organización del GAG-LT el proceso de visibilización no estaba vinculado a la manifestación pública sino mas bien a la estrategia de formar alianzas con organizaciones de Derechos Humanos sin dejar de tener presencia en los medios de Comunicación a través de comunicados, entrevistas, y artículos de opinión.

Es de notar que en el año 2002, con el apoyo del Programa de Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA) se hizo por primera vez en Paraguay una suerte de relevamiento de las actividades dirigidas a Hombres que tienen Sexo con otros Hombres. Uno de los resultados de ese trabajo fue la confirmación de una vieja sospecha: el tema no formaba parte de la agenda de las instituciones públicas ni privadas, ni de las agencias de cooperación. A partir de allí y a convocatoria de ONUSIDA, se reunieron organizaciones formales y no formales de la sociedad civil interesadas en la temática, las que decidieron integrar un Grupo de Tareas HSH que estableció entre sus prioridades la formación y capacitación en formulación y gestión de proyectos específicos,derechos humanos con énfasis en la protección a la libre orientación sexual, conformación de  alianzas estratégicas y advocacy.

2003, la primera manifestación pública y ...

En el año 2003 y por primera vez el GAG-LT convocó a una manifestación pública por los Derechos GLTB, que recibió el apoyo de varias organizaciones de derechos humanos, civiles, políticos y de lucha contra el SIDA (organizaciones que abordan la temática de participación ciudadana, organizaciones antimilitaristas, organizaciones por la paz, y organismos internacionales de DD.HH).  El sol de ese mediodía de sábado en Asunción vio por primera vez a gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros y simpatizantes de diversos puntos del país expresando abiertamente las diversas formas no solo de orientación sexual sino también demandando respeto por los derechos humanos de toda la ciudadanía paraguaya.

El acto público del 28 de junio de 2003 marcó un hito en la historia del movimiento GLTB en Paraguay. A partir de ahí también se ha aprendido que la expresión pública de cualquier sector protegido por la Declaración de los Derechos Humanos es un derecho legítimamente reclamable. En el acto del 2003 no se ha manifestado tan claramente los representantes de la homofonía, por que considerando las historia de las luchas de los movimientos GLTB de Latinoamérica nos surge un ligero temor. Paraguay no ha conocido en su historia política libertades, sino una memoria fresca de la última dictadura que duró hasta el año 1989, y cargado de secuelas violentas, duelos interminables y por que no de una homofobia más o menos manifiesta. Aunque hoy el GAG-LT abriga la esperanza de que la historia paraguaya sea distinta de la de otros países Latinoamericanos y nos sorprenda gratamente con una cultura de mayor tolerancia.  

La Marcha
2004: “Por una sociedad paraguaya sin discriminación”

Para este mes estamos con más fuerzas que nunca, a pesar de las limitaciones económicas, la formación política y el compromiso político por parte de los/as militantes. Nuestro lema para este 2004 es “POR UNA SOCIEDAD PARAGUAYA SIN DISCRIMINACION” entendiendo que nuestro sector no es el único afectado por la discriminación sino incluimos a las mujeres, niños/as, personas con capacidades diferentes, el campesinado, los/as indígenas, etc. Estamos muy convencidos que también por ellos hoy haremos la primera marcha para erradicar el dolor. Esta marcha esta prevista para el 3 de julio en Asunción a las 18:00 el cual partirá de una antigua escalinata hasta el Panteón de los Héroes (micro centro), la invitación esta hecha para todos/as los ciudadanos/as del mundo.


Perú

De la visibilidad política a la ciudadanización

Entrevista a Jorge  Bracamonte, Coordinador del MHOL y de la Mesa de la No discriminación por orientación sexual, en Perú.

Si haces una mirada retrospectiva a las primeras celebraciones del Día del Orgullo Gay. ¿Cómo te ves tú y al movimiento GLBT en relación al hoy? ¿Qué actores participaban? ¿Cuáles hay ahora?

Las celebraciones del Orgullo GLBT son todavía jóvenes en el Perú, se remontan a 3 ó 4 años. Las marchas organizadas se han iniciado hace un par de años esta es su tercera versión. Para poder encontrar diferencias nos podríamos remontar a lo que ocurrió hace dos décadas cuando el movimiento emerge levantando el tema de la visibilidad política de la diferencia sexual, ese ha sido el gran aporte del movimiento en la década de los ochentas, es decir, colocar en la agenda publica un tema que antes había sido motivo de risas, burlas y estigmas.

El movimiento ahora aborda situaciones mas especificas, es decir en como vamos a tratar el tema en relación a la promoción misma de nuestros derechos. Esa es la diferencia que existe entre los ochentas y los noventas en los que se coloca el tema en la agenda publica, se visibiliza poniendo énfasis en el asunto de la diferencia y ahora estamos  en demandas especificas para que el Estado garantice nuestros derechos, nuestro horizonte ciudadano, la igualdad con los demás peruanos y peruanas y pasar a un proceso de ciudadanización.

En nuestras marchas han participado activistas GLBT y esa es la diferencia que hay con las marchas mas exitosas en otras partes de América Latina en la que no solo participan los activistas sino que también participa la “comunidad en general”, es decir la población GLBT  que no forma parte de ninguna agrupación y no se asume a si misma como activista además de ampliar sus alianzas a sus familiares, amigos, a movimientos feministas, de derechos humanos y a los movimientos sindicales. Este año esperamos una participación mas numerosa, esperamos que se plieguen el movimiento feminista, de derechos humanos y otras personas comprometidas con nuestros temas no porque sean GLBT sino porque consideran que no debe haber discriminación en el Perú.

Cuéntanos un poco las lecciones aprendidas, los avances, las alianzas y los frenos desde adentro y de fuera, sobre todo en aspectos de construcción de ciudadanía.


Ya no estamos en la etapa de visibilizar el tema, se ha avanzado en el reconocimiento de banderas más específicas de ser promovidas, uno de los espacios es el de la dación de leyes y normas que protejan nuestros derechos y entendemos que es el Estado quien debe garantizar nuestros derechos, entonces nuestro movimiento identifica con precisión que la primera iniciativa es la dación de una ley para la no discriminación. Es  tener un instrumento que promueva y fomente el desarrollo de  capacidades de esta población y que pueda permitir desde el Estado políticas públicas que protejan y promuevan en salud, educación, terceros servicios y en cuestiones laborales entre otras.   

Contamos con un Código Procesal Penal que protege a las personas en su identidad sexual, esto es importantísimo para poder castigar y sancionar a quienes cometan actos de discriminación basados en la orientación sexual.

En el caso del movimiento mismo y de cómo examinarlo, los movimientos  no son homogéneos, tampoco escapan a los horizontes de sus propios líderes, tenemos en el Perú un movimiento GLBT plural  que avanza por primera vez en el desarrollo de una agenda común aunque todavía no la tenemos, aun hay grupos que están en un proceso de reconocimiento de sus propios intereses en algo que compete a todo el movimiento. Por ejemplo, en el Perú  cada año se cometen crímenes de odio por homofobia, esto es un problema fundamental, no hay un solo grupo que asuma este asunto como político y que deba ser tratado, denunciado, investigado, que  brinde soporte a víctimas por esta situación. No hay denuncias al respecto.

Hay dificultades en nuestro movimiento para entender que hay que articular intereses es decir, el movimiento no se constituye si es que cada uno se queda en su parcela  de intereses, hay que asumir  esta articulación.

Nuestra lucha no es solo de hombres o mujeres homosexuales, nuestra lucha le compete a todos los hombres y mujeres con conciencia democrática en el país,   son las poblaciones mas pobres y étnicamente diferenciadas las que han sido excluidas , también ocurre lo mismo en el caso de las mujeres y en el caso de los hombres y mujeres homosexuales, entonces esto es una deuda histórica, y estamos luchando para que se pague esta factura y seamos una sociedad mas democrática y mas integrada en el horizonte ciudadano.

¿Cuál era el comportamiento de las fuerzas conservadoras u opositoras? ¿Y ahora?


En relación al tema de los derechos de las y los homosexuales en el Perú, existen fuerzas conservadoras que trabajan activamente para obstaculizar el reconocimiento de estos derechos, como el reconocimiento de la orientación sexual como derecho humano. Las fuerzas conservadoras anidan en espacios de poder, en la política y en ciertos espacios clave, por ejemplo tuvimos un Ministro de Salud como Fernando Carbone que hizo retroceder las políticas de salud reproductiva basadas en criterios religiosos o ideológicos, que lindan con los fundamentalismos. Lo mismo ocurre en el Congreso de la República donde hay congresistas que no están desinformados sino que por convicciones ideológicas o religiosas asumen posturas que atentan contra los derechos de las personas.

En estos momentos no existe una fuerza que socialmente movilice a sectores del país en contra de estos derechos ciudadanos de las personas GLBT. Existe una suerte de sentido común mayoritario inclusivo de reconocimiento hacia la diversidad sexual.

Otro gran  obstáculo es el prejuicio y la desinformación con gran responsabilidad de los medios  de comunicación que no contribuyen a abordar estos temas con mayor seriedad. Los medios reproducen estereotipos que consolidan prejuicios en la población.

¿Qué otras fuerzas son contrarias a estas celebraciones y cómo las repelen?


Existen agrupaciones como los grupos de jóvenes cristianos o agencias de prensa que denuncian un evento académico porque consideran que es promover la homosexualidad, como si se fuera a irradiar y todos y todos nos vamos a convertir en homosexuales hombres y mujeres, es decir, denuncian esto como un peligro. No son solo los que visten las sotanas y/o detentan un poder político sino que son todas las redes que se desarrollan en la sociedad y que están estrechamente vinculadas a la Iglesia y la política.

Nosotros no actuamos contra ellos, en principio lo que hacemos es trabajar por nuestra condición ciudadana.

El asunto es que nuestros derechos sean reconocidos para empezar un proceso de ciudadanización.

Cuando se ha celebrado el Día del Orgullo, no hemos sufrido ningún tipo de atentado, nuestro caso es diferente a lo que ocurre en Santiago de Chile, donde un sector de extrema derecha vinculado con un sector conservador de la Iglesia han organizado una marcha para protestar en contra del MOVIL; eso no podría llegar a ocurrir acá, es decir no existen instituciones sólidas y organizadas en contra de este tipo de demandas, no hay un peligro de homofobia organizado.

Finalmente ¿Qué actividades han preparado para este 2004?, ¿Qué objetivos se proponen ahora? ¿Qué temas son los prioritarios?, ¿Cómo describirías la etapa actual de estas celebraciones?


El tema prioritario para el movimiento es la de constituir una plataforma de derechos que permitan desarrollar un proceso de ciudadanización de los grupos, de las poblaciones, de las personas LGBT. En ese sentido para el movimiento es importante colocar en la agenda pública la iniciativa de una ley para prevenir y eliminar toda forma de discriminación fundada en la orientación sexual, por eso las actividades conmemorativas del Día del Orgullo 2004,  están girando en torno a este tema.

Nuestra consigna “En nuestras diferencias tod@s somos iguales” demanda justamente eso: somos diferentes, somos un país plural, pero en la ciudadanización todos nos igualamos y por lo tanto el Estado tiene el deber de garantizar los mismos derechos para todos y para todas, al margen de nuestras diferencias ya sean estas étnicas, de clase, de sexo, género, raza, credo, etc.

Este año el Comité Organizador del Día del Orgullo 2004 (que agrupa los distintos grupos y colectivos);  realizará a marcha como actividad central, además el Festival de la Diversidad y por primera vez el Foro Social de la Diversidad  en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Finalmente habrá una fiesta de amplia convocatoria y gratuita, además de un conjunto de actividades organizadas por cada uno de los grupos.


[1] Alfredo Stroessner ejerció la presidencia de la república desde 1954-1989, periodo que se recuerda por un sinnúmero de violaciones de Derechos Humanos.
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