PHM1

Natalia Iguiñiz

 

 

Pequeñas historias de maternidad 1 es una muestra que explora, desde distintos formatos y tradiciones artísticas, una de las experiencias vitales de las personas. Se trata de entender la maternidad como un proceso complejo y ambivalente, en el que las mujeres negociamos con nuestra biología y con nuestra cultura para encontrar nuestra manera, las muchas maneras, que existen de vivir esta experiencia.

 

Sea con hijos/as biológicos/as o putativos/as. Con ningún hijo/a. Con “muchos hijos/as” (según la época). Con pareja o sin ella. Con expectativas condicionadas por la presión social. Con una situación económica favorable o desfavorable.  O con una manera particular de criar a los hijos, lo cual implica diferenciarse, muchas veces, de las imágenes idealizadas o satanizadas de la maternidad; vengan éstas de la socialización familiar, la cultura de masas o del mundo interno de cada una de nosotras.

 

 

Chicas malas

Una serie de 12 retratos de mujeres que no hayan tenido hijos/as biológicos/as. La serie pretende exacerbar la ansiedad social que aún en estos días generan las mujeres que no cumplen con el mandato cultural de la maternidad.

 

Por lo general, el término "chicas malas" hace alusión a las mujeres que viven su sexualidad contra los preceptos tradicionales de la moral y dignidad personal. En esta exposición, “chicas malas” alude a otro grupo de mujeres que, al margen de su sexualidad, no cumplen con otro mandato sagrado de lo femenino: la maternidad. Se trata de mujeres que han renunciado a procrear sin abandonar necesariamente otros aspectos de su feminidad. De este modo, se exponen a diversas sospechas, poniéndose en duda su sanidad física y mental.

 

Ambos grupos, sin embargo, se enfrentan a una misma presión: al gobernar sus cuerpos de forma anti-convencional activan en la “gente normal” una serie de ansiedades que descalifican sus opciones de vida.

 

Esta serie de 12 fotografías iría acompañada de frases extraídas de conversaciones  con cada una de las retratadas. Se trata testimonios que darían cuenta de la censura (o incomodidad) que el "estar fuera de la norma" produce. De ninguna manera se intentará de explorar en las razones personales por las que esta situación se ha dado.

 

Los retratos buscarán mostrar mujeres tranquilas y plenas, mirando frontalmente a la cámara, preferentemente sentadas y de cuerpo entero. El espacio y la postura del retrato serán escogidos por las fotografiadas, así como la ropa y accesorios que lleven.

 

Wawa

Comer la wawa (pan dulce con cara de bebe), es una costumbre que aún se practica en diversos lugares del país. La Ibérica, tradicional chocolatería arequipeña, hace una popular versión de mazapán rellena de mermelada de ciruela. Las alusiones orgánicas son explícitas, aunque pareciera que no sucede lo mismo con las connotaciones antropófagas. La inocente acción de comerse una dulce wawa es revelada por su “solo” registro. Las alusiones van desde los deseos de posesión que se remiten a etapas orales de nuestro primer conocimiento del mundo, hasta la oculta, y negada, agresividad de una madre hacia su  cría. Las interpretaciones siguen abiertas.

 

Eco burilado

El mate burilado tiene una larga historia. Su pasado pre-hispánico ha sido rastreado al igual que su  desarrollo en la colonia y la república.  Este arte sigue su evolución, modernizándose y al mismo tiempo dialogando con su propia tradición. Hasta hace un tiempo se consideraba un “libro cerrado”, dado que parte de su contenido era dilucidado de forma oral; manteniéndose para quien que no oyera el relato, una serie de interrogantes. Hoy algunos mates incluyen textos, y son muchas veces didácticos y narrativos, a modo de historietas; y se sigue diversificando técnica y temáticamente.

 

El mate presentado en esta muestra es una creación conjunta con el reconocido artesano Sixto Seguil. En esta pieza, a pesar de incluir texto, se cuenta una historia sin final, sin certezas y llena de incertidumbres sobre sus contenidos más íntimos. Sin embargo, expone su belleza artesanal, y lo hace desde un espacio protegido y al mismo tiempo transparente, como una vitrina de museo. Se expone y no expone todos sus secretos.

 

Muñeca rota

La cerámica es una de las más antiguas y desarrolladas tradiciones artísticas de lo que hoy llamamos Perú. Observar una cerámica rota o incompleta es algo común para nosotros. No solo porque hemos observado desde niños/as las innumerables piezas prehispánicas en los atestados museos nacionales, sino porque es común que en todo hogar se luzca una preciada cerámica que, después de haberse hecho añicos en el suelo, ha sido reconstruida contra el desfavorable destino. Esta fragilidad, de la identidad nacional o de los cariños cotidianos, nos expone, hace evidente la precariedad de la vida diaria.

 

En nuestra cultura el cuerpo femenino también es apreciado por sus partes. Es visualmente cercenado y, hasta en algunos casos, diseccionado para admirar sus partes más “significativas”. No es casual, entonces, que se haya llegado a considerar a la Venus de Milo como un modelo de belleza a pesar de su evidente amputación.

 

En esta exposición se presenta una mujer de cerámica decapitada y que ha sido pegada, reconstruida. Además, se trata de una mujer embarazada. Reconstruida, embarazada y sin mente. De esta forma se alude a una maternidad que necesita deconstruir su tradición, re-armarse, aunque ese camino aun (y no por mucho tiempo) se presente como doloroso.

 

Recortes de periódicos

La muestra incluye algunas versiones de experiencias ligadas a la maternidad recogidas por la prensa y la publicidad. Éstas se presentan sin tamiz. No están re-presentadas de manera “artística” evidente. Aparentan estar ahí sin intervención, tal como estos medios suelen presentarnos las cosas, “objetivamente”. Representaciones extremas, de una manera o de otra (por lo idealizado o dramático), puestas a modo de un collage del tipo de “información” que se difunde públicamente y que va marcando nuestro imaginario colectivo respecto a la maternidad.

 

Texto

Finalmente la exposición está relacionada a un trabajo gráfico, que conecta la calle y la galería. Un texto que será pegado, como mini-afiche, en las calles de Lima y, también será presentado en la sala de Forum. El texto expresa, a través de frases “típicas”, lo ambivalente de la experiencia de la maternidad; por un lado las mujeres somos invitadas (a veces insistentemente) a procrear puesto que se trata de una única y hermosa experiencia y, por otro, esta experiencia se presenta como el fin de una vida, como el ocaso de la libertad, como un periodo marcado por el sacrificio.