POR: SANDRO
VENTURO
Natalia Iguiñiz presenta un nuevo
trabajo: Pequeñas historias de maternidad
1. Tres años después de su última individual, y luego de varios trabajos
artísticos fuera de las galerías, presenta un ensayo artístico acerca de la
maternidad, en el que explora las dimensiones más complejas, y poco debatidas,
de esta experiencia vital.
La muestra presenta reflexiones
sobre las tensiones de la maternidad que se esconden detrás de la idealización (o
denigración) de esta experiencia. Se trata de un proceso donde las mujeres
contemporáneas ya no la viven como una condición necesaria sino como una
posibilidad en la que negocian con su cultura, su biología y su mundo interno.
Iguiñiz investiga acerca de las
fantasías que están alrededor de la concepción de las crías: fantasías hermosas,
fantasías tenebrosas. También revisa de manera crítica los prejuicios (y los
temores) de quienes se incomodan ante aquellas mujeres que por alguna razón o
circunstancia no han tenido hijos.
Pequeñas historias de maternidad 1 utiliza diversos
formatos: fotografía, mate burilado, cerámica, ready made y documentación de
performance. Y con ello busca expresar la complejidad de estas experiencias
humanas, expresando la necesidad de tratar estos temas desde múltiples lenguajes
plásticos y audiovisuales.
Iguiñiz explora, de nuevo, un tema central y poco discutido de
la vida cotidiana. Ya en sus trabajos anteriores ha planteado cuestiones agudas
sobre la condición de las empleadoras y
las empleadas domésticas (
Esta exposición se encuentra en el polo opuesto de una
concepción del arte como un ejercicio decorativo. Aquí el objeto del arte no es la belleza. Aquí
el arte es entendido como un ejercicio de reflexión acerca de los textos y sub-textos
de la vida cotidiana. Un ejercicio crítico contra el sentido común. Una acción
que subraya lo que no se dice y está presente.
Pequeñas historias de maternidad 1
busca, deliberadamente, re-construir esas ideas comunes acerca de la
hermosa y difícil maternidad. La exposición nada resuelve. Pero interroga. Y
eso es bastante en esta época donde la información satura… y no deja pensar.
(SV, 2005)